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martes, 17 de diciembre de 2013

LA POLICÍA CARGA Y DETIENE A DOS PERSONAS EN LA VISITA DE RAJOY A MURCIA

El sábado 14 de diciembre, aprovechando la visita del presidente del gobierno, Mariano Rajoy, a la Convención Regional del Partido Popular en Murcia, la Marcha de Mareas convocó una concentración para mostrar el rechazo a la política continuada de recortes sociales y laborales, así como la pérdida de libertades.



Desde el inicio hasta el final de la concentración todo transcurrió con normalidad y de forma pacífica. No hubo ningún tipo de incidentes, a pesar de las provocaciones de algunos militantes del Partido Popular, que al pasar delante de la pancarta nos dedicaban una “peineta”, y a pesar también del ingente dispositivo policial. Aún así, desde la Coordinadora Anti Represión de la Región de Murcia queremos manifestar la inexistencia de incidentes durante todo el acto.


Al terminar el acto se anunció con un megáfono el final de la concentración, agradeciendo la participación, y cuando la gente comenzaba a irse los antidisturbios aprovecharon que quedaba un grupo rezagado para insistir en que tenían que identificar a dos personas. ¿Por qué a dos y no a una, o a cuatro, o a las 200 que estábamos allí? Todo un ejercicio de provocación cuyo resultado fue la detención de una compañera y un compañero de Izquierda Anticapitalista.

No hay explicación lógica alguna a esa provocación de la UIP (Unidad de Intervención Policial), en esta ocasión traída de otros lugares del Estado, porque insistimos, el despliegue policial fue tan desproporcionado que no había antidisturbios suficientes en la Región.

Otra vez ha vuelto a pasar y es la enésima. El gobierno utiliza la represión para comunicarse con la población. Evitan comparecer ante los medios o lo hace a través de una pantalla de plasma. La nueva Ley de Seguridad Ciudadana, también conocida como ley mordaza, no tiene más objetivo que eliminar el único medio que nos queda a las y los de abajo para expresar de manera real nuestro rechazo a los recortes de todo tipo.

Desde la Coordinadora Anti Represión de la Región de Murcia (ARM) entendemos que lo ocurrido ayer fue un acto provocado y premeditado, cuyo único objetivo es criminalizar la protesta y utilizarla mediáticamente para justificar ante la opinión pública la imposición de la ley de Seguridad Ciudadana. Objetivamente, de lo ocurrido ayer difícilmente se pueden sacar otras conclusiones.

Por lo tanto desde ARM rechazamos estas estrategias perversas y mezquinas. Instamos al gobierno a que abandone la represión como medio de comunicarse con las personas de a pie y que se vaya haciendo a la idea de que no vamos a aceptar la sumisión como salida a la crisis. 




SI TOCAN A UN@, NOS TOCAN A TOD@S

Manifiesto de:
Coordinadora Anti Represión de la Región de Murcia (ARM)

viernes, 6 de diciembre de 2013

35 AÑOS DE "PROSTITUCIÓN" DEMOCRÁTICA

Como cada seis de diciembre, los medios de comunicación nos recuerdan lo importante que fue el periodo de la transición democrática, el papel que desempeñó el Rey Juan Carlos I y el expresidente Suárez en el fallido golpe de Estado del 23F, pero... en este trigésimo quinto aniversario, el cuento de hadas ha cambiado y nos muestran un país cabreado con la monarquía parlamentaria, la clase política y esa "crisis" que, a estas alturas, ya no tiene padre a quien repudiar. El español común, ese que está desempleado, sin ninguna prestación social, con la amenaza de embargo por no poder pagar la hipoteca, con unos padres jubilados y pensionistas que mantienen a hijos y nietos, hijos adolescentes que saben que la LOMCE no les garantiza un empleo, con unos servicios públicos mermados, casi residuales, se caga en la puta que parió a estas sanguijuelas que han truncado toda una vida de trabajo y esperanzas, le ha arrebatado todo vestigio de dignidad, y su único fin es la más glaciar de las miserias.

No cabe duda de que a medida que se acrecienta la profundidad de esta crisis económica, mayor es el grado de restricción de nuestros derechos fundamentales y de las libertades públicas recogidos en nuestra Carta Magna, la cual se ha convertido en papel mojado gracias al Partido Popular y Partido Socialista Obrero Español, los cuales han hecho y deshecho a su antojo y por eso ha perdido su sentido. Julio Anguita, antiguo dirigente del PCE y de IU, manifiesta en su libro Contra la ceguera. Cuarenta años luchando por una utopía, que sólo gobernando contra los poderes económicos, contra Botín, contra Endesa, contra Gas Natural, se puede dar un salto de calidad en esta sociedad. Pero para eso, para salir de la crisis, hay dos opciones: "O nos morimos en la camita y poquito a poco nos vamos durmiendo, o vamos a la mesa de operaciones. Que nos morimos dulcemente, pues ¡ea!, nos morimos. Pero no protestéis eh, por favor, no protestéis. Que no sea la protesta de los resignados en los bares. Eso me molesta mucho, mejor estar callados".

Muchos señalan al Tratado de Maastricht como el origen del mal. Esa unión europea utópica ha sufrido una metamorfosis: ahora es la Europa de los mercaderes, lo que quiere decir que cualquier gobierno legítimo baila al son de los mercados financieros. Primera derrota de la democracia. Ya no se habla de una Europa solidaria, la Europa de los pueblos, sino la Europa que ha diseñado Alemania para su propio beneficio. Es curioso que solo muy poca gente se acuerde ahora del Tratado de Maastricht, cuando es en él donde se encuentra el origen de los problemas que tiene ahora la Unión Europea. A base de muchas mentiras se está haciendo creer a la gente que lo que le sucede a los países que sufren las mayores perturbaciones es que han realizado mucho gasto público social y que eso ha aumentado hasta niveles insoportables el peso de la deuda pública, de donde deducen la exigencia de llevar a cabo políticas de austeridad basadas en el recorte de derechos y prestaciones sociales. La realidad es otra bien distinta: lo que verdaderamente ha hecho que crezca la deuda pública (además del impacto más reciente de la crisis financiera internacional y la subsiguiente caída en los ingresos públicos) no ha sido el incremento del gasto público primario (es decir, el asociado a gastos corrientes o de inversión), sino el dedicado a pagar intereses y la deuda que ha ido siendo necesaria para afrontar la deuda anterior. El lado positivo de Maastricht es que demuestra el origen ilegítimo que ha tenido la deuda que injustamente se hace recaer sobre los pueblos europeos. Y, por lo tanto, la primera razón para auditarla en toda Europa y repudiarla cuanto antes.

El debate entre monarquía y república vuelve a surgir con mayor interés debido al caso "Noos" y los deslices del Rey. Lo cierto es que el sistema republicano no ha tenido tradición en España, y los dos intentos fueron fallidos. La república no es sólo que no haya un rey o que la bandera sea tricolor, la república es un proyecto político que tiene una historia. Los ciudadanos deben ser conscientes de sus derechos y sus deberes, por tanto, parte activa del sistema. Sin que eso exista, no habrá una república en España.

¿Somos todos iguales ante la ley? (art. 14) Si eres infanta, te libras de los juicios. Si eres la mujer de un consejero, te saltas la lista de espera de un hospital público y el mismo día te operan de una hernia discal. Si tienes pasta, alargas el juicio hasta que el delito prescriba. De lo contrario, no se explica que se vean tantos "chorizos" en la calle y tantos pobres infelices en la cárcel. 


El proyecto de soberanía de Cataluña ha vuelto a resucitar los viejos miedos del pasado. Las diferencias territoriales ponen en tela de juicio el sistema de las autonomías. ¿Cómo contentar a 17 comunidades autónomas, con su propia idiosincrasia, y, en algunos casos, su propia lengua oficial? El PSOE plantea una reforma en clave federal que delimite las competencias del Estado y de las comunidades autónomas. Más allá de la oposición que generaría en el PP, me parece una iniciativa ambigua. No se sabe si se trata de un federalismo pluralista, respetuoso de la diversidad nacional, o si se trata de un federalismo centralizador, más cercano a propuestas como las de UPyD. Más interesante resulta su propuesta de reforzar constitucionalmente el papel de los derechos sociales. Pero en este caso el problema es de credibilidad ¿Cómo pretende apuntalar los derechos sociales una fuerza política que consintió la constitucionalización de las actuales políticas de austeridad?


El Gobierno de la Nación no contaba con la entrada en escena de los movimientos sociales, el ejemplo de organización de base ciudadana, sin intermediarios, una manera de democracia radicalizada. Todos coinciden en la derogación del artículo 135, el cumplimiento de los derechos fundamentales y de las libertades públicas, así como de la garantía de los servicios públicos. En resumidas cuentas, un Estado social y democrático, tal y como reza la Carta Magna. Como veis, no piden nada que no esté ya escrito. 

Dos años de gobierno del Partido Popular... ¡Cuánto ha cambiado este país!:

El Ministro Wert sacó adelante la LOMCE contra viento y marea, con el único apoyo de la bancada del PP en el Congreso de los Diputados, sin consenso de los miembros del sistema educativo. La esencia de esta ley: "trabajo, esfuerzo y estudio", como si fuera un mantra. Cuando el informe PISA nos coloca en el 34 del ranking, el Ministro Wert saca pecho y le viene de perlas para justificar la LOMCE. Pero lo que calla el Ministro Wert y los suyos es que el informe PRISA también concluye que:
  • España tiene una alta equidad educativa, aunque la brecha es cada vez mayor.
  • El nivel de los padres afecta en gran medida en el rendimiento de los alumnos.
  • En España los repetidores superan la media de la OCDE y la UE.
  • La diferencia entre centro público y privado no es tanta como puede parecer.
  • Cuanto mayor es el índice sociocultural y económico del alumno, mejores son los resultados.
El art 27, que garantiza un control y gestión de los centros públicos, la ‘ley Wert’ se los carga de un plumazo, quedando la gestión de estos centros como un florero. Hubiera sido preferible emular el modelo educativo filandés en vez de aprobar una ley sin respaldo presupuestario. Y así nació la "marea verde", por una escuela pública, gratuita, laica y de calidad. 

Decía Maríano Rajoy: "No daré dinero público para ayudar a los bancos". "Garantizaré siempre el poder adquisitivo de las pensiones, cumpliré la ley de 1998". "No vamos a reducir las prestaciones por desempleo". "No subiré los impuestos, los bajaré". "No habrá copago en sanidad". "La reforma laboral del PSOE ha abaratado el despido". "Yo no soy como usted, señor Rubalcaba, lo que no llevo en mi programa no lo haré". "El PP se compromete a que educación, sanidad y pensiones jamás se verán afectadas por la crisis económica". 

Después de dos años de flagrantes incumplimientos, desmintiéndose a sí mismo con la mayor subida de impuestos de la democracia y los recortes en sanidad y educación como gran estrella —el Gobierno admite la destrucción de hasta 380.000 empleos públicos, muchos en estos dos sectores—, ahora, aseguran, es cuando van a intentar empezar a cumplir su programa, y confían en que ese mensaje cale antes de las elecciones de 2015.



Toda la campaña giró en torno a los recortes de Rajoy, que él siempre negó. "Les propongo que trabajemos juntos para poder preservar la educación, la sanidad, las pensiones", dijo el entonces candidato mirando fijamente a las cámaras de televisión. En las entrevistas y mítines de esos días, Rajoy insistió en que no habría copago, no se tocaría sanidad y educación y, sobre todo, se cumpliría la ley y se revalorizarían las pensiones todos los años. Los jubilados que suelen llenar los mítines aplaudían con entusiasmo. Rajoy cumplió su promesa de no congelar las pensiones, pero no la de revalorizarlas. No lo hizo en 2012. Ahora ha cambiado la ley para que nunca tengan que revalorizarse con el IPC, algo que tampoco iba en su programa.



Rajoy prometió la despolitización de todos los organismos. Pero el Poder Judicial sigue cerrándose como siempre entre los partidos. Además, el PP llenó las empresas públicas de personas muy vinculadas a este partido. Incluso lo hizo en organismos reguladores como la CNMV o en el Defensor del Pueblo. Y al frente del Constitucional, un prestigioso jurista pero militante del PP.

Más polémico fue aún el control absoluto de RTVE. Rajoy, después de que el PP criticara la parcialidad de una televisión presidida por una persona que él había pactado con Zapatero, cambió la ley para poder nombrar al presidente de RTVE con su mayoría absoluta. Una de las grandes reformas de Zapatero se esfumó así tal vez para siempre.

Pero sobre todo Rajoy ha incumplido, al menos de momento, su principal promesa y mensaje electoral: no logró bajar el paro. Desde que él llegó, subió en un millón de personas hasta la fatídica cifra de los seis millones, ahora rebajada tras el verano. Esa es la única promesa que aún está a tiempo de cumplir —dejar menos paro del que encontró—, pero pocos en el PP confían en lograrlo antes de las próximas elecciones.

El estallido del escándalo de los papeles de Bárcenas que reflejan la contabilidad del PP, los últimos episodios del caso Urdangarin, la sentencia del caso Malaya o el caso de los ERE, que pone bajo sospecha la gestión del sindicato UGT en Andalucía, entre otros muchos asuntos, tienen un gran impacto en la percepción de la corrupción en España. Según el ranking global que publica la ONG Transparencia Internacional, España ha caído 10 puestos (de la posición 30 a la 40 en tan solo un año), por detrás de Brunei y Polonia, y justo delante de Cabo Verde. En este indicador, realizado a partir de una macro-encuesta realizada a expertos, España cede seis puntos con respecto al año pasado, de los 65 (sobre un máximo de 100) a los 59.
Jesús Sánchez Lambás, abogado y vicepresidente segundo de la Fundación Ortega y Gasset-Marañón, ha alertado de las consecuencias de la percepción de la corrupción en España para la recuperación económica y la inversión extranjera. "Los países que presentan mayores índices de corrupción representan mayor riesgo país". Sánchez Lambás también ha criticado que la tras la aprobación de la Ley de Transparencia no se hayan puesto en marcha "acciones de formación y capacitación a funcionarios", quienes deberán incorporar la ley a sus funciones, y ha parafraseado al Conde de Romanones para mostrar su desconfianza hacia el desarrollo administrativo de la Ley de Transparencia: "Haga usted la ley, que yo hago el reglamento".

Sobre esta norma, Villoria ha destacado que el Consejo de Transparencia que contempla no es un órgano independiente. Sin embargo, el presidente de Transparencia Internacional en España, Jesús Lizcano, ha pedido "explotar" la ley "pidiendo información" y ha sido optimista dado que "ahora tenemos jueces más beligerantes" con la corrupción y el trabajo de la UDEF (Unidad Central de Delincuencia Económica y Fiscal).

"En España, todos los sectores, incluyendo los partidos políticos, la Familia Real y las empresas, estaban implicados en casos de corrupción en un momento en el que el país está sufriendo", explica Anne Kock, directora para Europa y Asia Central de Transparencia Internacional. "Lo que la crisis económica ha hecho es permitir un mayor debate público sobre la corrupción. La situación está más expuesta y eso afecta a las percepciones".

El 29 de noviembre 2013, el Consejo de Ministros aprobó el borrador del anteproyecto de Ley para la Protección de la Seguridad Ciudadana, la bautizada como ley mordaza, que ha presentado el Ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz. La intención está clara: acabar con el derecho de manifestación y de libertad de expresión para seguir robando. "Para el Gobierno del PP el ciudadano que protesta es el enemigo", afirma Joaquim Bosch, portavoz de Jueces para la Democracia. Así lo ponía de manifiesto el propio Jefe Superior de la Policía valenciana, Antonio Moreno, cuando mandó cargar duramente contra "el enemigo", que en ese momento para él eran los jóvenes que protestaban en defensa de la Educación Pública durante la llamada Primavera Valenciana. La mayoría de personas que protestan no cometen delitos penales, por eso, para ellos, "se impone ahora el derecho administrativo del enemigo".


Según establece el anteproyecto, los escraches de la PAH frente a las viviendas de representantes políticas, las concentraciones no comunicadas cerca de instituciones tales como el Congreso de los Diputados o la grabación y difusión de imágenes de agentes de las fuerzas de seguridad en el ejercicio de sus funciones serán consideradas infracciones muy graves y, por tanto, podrán ser castigadas con una multa de entre 30.001 a 600.000 euros. Ya empezado a denominarse como "ley mordaza". O #LeyAnti15M, como ha sido bautizada en Twitter por miles de usuarios.

Con el pretexto de la seguridad, y según una perspectiva autoritaria, el Gobierno criminaliza determinadas formas de protesta social que los ciudadanos usan para expresar su malestar con los recortes sociales. El PP estaría intentando castigar a los ciudadanos que protestan fuera de las leyes penales, pues los tribunales no son tan contundentes como le gustaría, y utilizar para ello las faltas administrativas. Cuando el ciudadano quiera defenderse ahí deberá pagar unas tasas desorbitadas, que muchos no podrán pagar.

La norma recuerda a las peores épocas de la represión franquista; supone "un ataque directo" a los modus operandi y las nuevas formas de protesta puesta en práctica por los movimientos sociales surgidos a raíz del 15-M hace dos años y medio, como es, por ejemplo, el uso que hacen de las redes sociales o las protestas en torno al Congreso. Se criminaliza no solo la protesta sino también la difusión. Es un claro atentado contra el derecho de manifestación.

La regulación del derecho de huelga ha vuelto al primer plano político tras el anuncio del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, en RNE de que ha encargado al Ministerio de Empleo que estudie una ley de servicios mínimo. En España, hoy en día existe una la ley de huelga, regulada por un real-decreto de 1977 anterior a la aprobación de la Constitución. La Carta Magna recoge el derecho a la huelga como un derecho fundamental que, como el resto, debe ser desarrollado por una ley orgánica. Sin embargo, en todo este tiempo no se ha aprobado esta ley. En 1993 hubo un intento, frustrado por el adelanto electoral. El PP y la patronal ven necesaria esa norma impulsada por el presidente del Gobierno. La vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, explicaba quela intención del Ejecutivo es "definir un marco jurídico que asegure el anverso de ese derecho, que es el que tienen los ciudadanos a recibir servicios públicos esenciales". 

Es decir, imponer por ley unos servicios mínimos que neutralicen los efectos de una huelga y que el derecho de huelga se transforme en algo simbólico. Como véis, he aquí otra perla del Partido Popular y su idea de democracia "autoritaria". 

Si hacemos cuentas, el Gobierno de la Nación se ha "cepillado" o se "cepillará" en breve los siguientes artículos de la Constitución:
  • art. 20 (libertad de expresión) con la ley que aprobó para RTVE.
  • art. 21 (derecho de reunión) con el borrador de la "ley mordaza".
  • art. 27 (derecho a la educación) con la "ley Wert": supone la muerte de los centros públicos, de la universidad pública y la ruptura de la igualdad de oportunidades.
  • El derecho a huelga (art. 28), con ese estudio para regular los servicios mínimos. Tiempo al tiempo.
  • art. 35 (derecho y deber de trabajar), con la reforma laboral y la que vendrá en camino. Flexibilidad quiere decir que un trabajador percibe un sueldo miserable a cambio de un contrato temporal.
  • art. 41 (Seguridad Social) y 43 (protección de la salud), pues con los recortes, se está desmantelando el sistema sanitario universal, se está mercantilizando los servicios sanitarios y se discrimina a los inmigrantes sin papeles.
  • art. 47 (derecho a la vivienda), gracias a la especulación inmobiliaria, miles de ciudadanos se ven privados de una vivienda digna.
  • art. 48 (participación de la juventud), con la LOMCE, la tasa de paro por las nubes, y sin perspectivas de futuro, se está condenando a las nuevas generaciones de este país a la emigración o al ostracismo.
  • art. 49 (atención a los disminuidos físicos, sensoriales y psíquicos), con la ausencia de presupuesto para el correcto cumplimiento de la "Ley de Dependencia".
  • art. 50 (tercera edad), con pensiones menguadas, obligando a las personas mayores a vivir bajo el umbral de la pobreza.
Es posible que haya omitido alguno por omisión u error. Pero lo cierto es que da gusto comprobar en que estado han dejado la clase política nuestra Constitución después de 35 años de continuos abusos. Y todavía tienen la cara dura de clamar que "hay que reformarla", cuando, en realidad, lo que hay que "reiniciar" es nuestra clase política, que últimamente se ha convertido en una casta social privilegiada, al modo aristocrático, orgullosa de sus privilegios, inoperante e ineficiente. 

La única reforma que necesita España es una revolución social que ponga cada cosa en su sitio, es decir, que se cumpla artículo por artículo nuestra Carta Magna, siempre al servicio del bien común, del ciudadano. Y este capítulo de nuestra historia, los movimientos sociales tienen la clave para un dulce final.


lunes, 25 de noviembre de 2013

LA "MARCHA DE MAREAS" DEL 23 N: UNA PIEDRA EN EL ZAPATO DE LOS PODEROSOS.


La manifestación del 23 de noviembre 2013 que tuvo lugar en Murcia fue, sin duda, el termómetro que midió el estado social después de dos años de gobierno del Partido Popular a nivel nacional. Ya nadie duda de la ruptura entre las instituciones y la sociedad causada por unas políticas neoliberales y un estado generalizado de corrupción democrática. Ante esta situación, la ciudadanía se ha organizado en movimientos sociales para frenar la lamentable situación de un Estado de Bienestar en retroceso. 

Si el PP ejecuta una agenda oculta, no es menos cierto que ha configurado una manera de gobernar que dista mucho del "bien común" y ve en el poder una oportunidad de negocio con que enriquecer a sus miembros, simpatizantes y amiguetes mediante una red de clientelismo y de favores.

No está de más realizar un somero repaso al estado de la Nación:

Una Monarquía corrupta, cuya imagen institucional ha resultado un mero cuento chino que nos ha mantenido engañados durante años. Más voces se suman a la idea de instaurar un república.


El sistema de partidos políticos ha desembocado en el bipartidismo en detrimento de formaciones pequeñas gracias a una Ley Electoral que beneficia a los de siempre. No es de extrañar que se diga que PP y PSOE es lo mismo: alternancia del poder y viejas recetas políticas lejos de solucionar los problemas reales de la ciudadanía. Con su consabido "voto útil", se perpetúan en el poder indefinidamente. 

El sistema parlamentario ha degenerado en un diálogo de besugos. Lo importante es asegurarse la paga y mantener los privilegios de una clase política que se asemeja más a la aristocracia del Antiguo Régimen que a una democracia real. Nos representan por imperativo legal, pero con despotismo.

Los llamados sindicatos del poder, UGT y CCOO, han perdido credibilidad a golpe de subvenciones estatales, se han "aburguesado" y sus sedes se han convertido en extensiones burocráticas. De lo político, sólo les quedan las siglas y un discurso caduco. Y para colmo de males, CCOO se visto envuelto en un escándalo de corrupción difícil de justificar. Sólo se les ve en la calle para salir en la foto y para lograr un poco de protagonismo. Pero todos sabemos que son igualmente cómplices del estado de corrupción generado en las instituciones.




Los distintos casos de corrupción se han visto cercenados en las salas de justicia gracias a la llamada del político de turno que, bajo amenazas y leyes totalitarias, ha reducido a la Justicia a una mera institución testimonial o residual. Se extiende la sensación de que hay dos clases de justicias: la del corrupto que sale impune; y la del pobre ciudadano común, que, ante falta de recursos, es sancionado y encarcelado con duras penas. Sólo hay que seguir de cerca el caso "Umbra", como ejemplo de la poca vergüenza de esa caterva que dice que nos representa.





La CEOE y la banca viven su mejor luna de miel con el Gobierno de la Nación, quien les ha regalado una Ley Laboral de ensueño y un rescate bancario que pagamos nosotros, los que no hemos provocado la crisis económica. 





Asimismo, las políticas sociales se reducen a un hecho residual, prácticamente testimonial: Ley de Dependencia, Subsidios de Desempleo, Sistema de Pensiones, el derecho al aborto, etc. Sirva también como ejemplo el desmantelamiento de la Ley Orgánica 3/2007, de 22 de marzo, o Ley de Igualdad de Género. A día de hoy, ante la falta de recursos materiales y económicos, los casos de violencia de género se han elevado a niveles desorbitados. La única reacción de los políticos del PP se manifiesta en la hipocresía: http://bit.ly/1bO1mR6; simplemente, han sido dos años de retroceso, involución, en materia de derechos sociales.



Las políticas de recortes del Partido Popular ha sido la excusa perfecta para adulterar derechos fundamentales, como Sanidad o Educación, que son concebidas como bienes de consumo y un jugoso negocio. Es una realidad que las universidades privadas juegan con ventaja, sólo hay que ver con qué soltura crece la UCAM, mientras que la UMU (Universidad de Murcia) y la UPC (Universidad Politécnica de Cartagena) ya no pueden garantizar su normal funcionamiento y temen un "cierre inminente". Ni la subida de las tasas ha logrado solucionar los problemas de financiación de las universidades públicas.





RTVE es otro ejemplo de cómo dar un "golpe de estado" y salir victorioso. El Presidente de la Nación, a golpe de ley, diseñó un ente pública a su medida. Si analizamos la programación, continuamente nos adoctrinan con mensajes que, de forma subliminal, se repiten como mantras. Parece ser que la máxima de distraer a la población con pan y circo funciona. Y si de paso también se consigue aborregar al populacho, ¡miel sobre hojuelas!

Lo último que se está preparando en los despachos de la Moncloa es una nueva ley de huelga y de servicios mínimos. Esta ley de la patada en la boca no deja de ser un mecanismo de control sobre la población y un atentado contra la libertad de expresión. Los que ya tienen una cierta edad y vivieron el régimen franquista, recuerdan una ley similar. De prosperar este proyecto de ley y ser aprobado en el Congreso de los Diputados, asistiremos a la muerte definitiva de la Democracia y daremos paso a un régimen totalitario y autoritario de régimen policial. Es la proclama de "¡sálvese quien pueda!". A golpe de multas, de un régimen del terror, se quiere dominar la soberanía del pueblo.

Con este panorama tan desolador, el ciudadano común se pregunta hasta cuándo va a aguantar... con los desahucios, con salarios tercermundialistas, con miembros del núcleo familiar sin trabajo, sin futuro, con unos hijos que emigran después de emplear tiempo y dinero en una educación superior, una clase política, sindicalista y empresarial aristocrática, una bolsa de pobreza galopante, unos servicios públicos agonizantes, un país en bancarrota moral... 

Así, desde esta atalaya, el español medio siente que ser español es una desgracia y que lucha contra molinos de viento, con tirachinas contra dinosaurios, una odisea de final dudoso. Es un pesimismo generalizado, un pesimismo de "Estado" que, como un virus, extiende sus redes por obra y gracia del Gobierno del PP


En cambio, en ningún momento contaban con la aparición de los movimientos sociales, herederos del 15M. Su presencia comienza a ser molesta para los mandatarios, caciques y reyezuelos de turno. Ante la falta de una cultura de la ciudadanía en el gen de los españoles, la propia necesidad de dar respuesta a las soluciones reales y abusos de la clase elitista ha insuflado vida al concepto de "movimiento social", el cual está creando escuelas de ciudadanía bajo el signo de la auténtica democracia. Autoaprendizage y autogestión evolucionan con la experiencia. Y quien crea que sólo son meras manifestaciones espontáneas de un grupo de gente con ganas de desfogarse, yerra crasamente. Todavía es pronto para analizar su proyección en el marco de nuestro sistema político, pero no me cabe la menor duda de que estamos en la antesala de algo muy importante, tal vez, el germen de una revolución social pacífica que cuestiona el poder (corrupto) establecido. Después de la "marcha de mareas", cabe preguntarse "¿y ahora qué?"... Pues ahora corresponde tomar decisiones, ejecutar acciones contundentes a solucionar el mal que padecemos y plantar cara a la represión de Estado. La lucha tan sólo acaba de comenzar. Por esa razón, cuando se habla de la apatía del murciano ante la vida pública y política, las "mareas sociales" son el mejor exponente de un cambio que se avecina, al fin y al cabo, son la mayoría exasperada, con una máxima muy clara: "¡Sí se puede!".

miércoles, 16 de octubre de 2013

HISTORIA DE LA REPRESIÓN DEL SISTEMA CONTRA UN ACTIVISTA I


LA PRIMERA IDENTIFICACIÓN CON CONSECUENCIAS


El pasado 8 de Enero, después de la interrupción que supuso el periodo navideño, la Plataforma Pro Soterramiento del AVE reanudó la cruzada reivindicativa cuyo objetivo da nombre a un movimiento ciudadano con el que llevo colaborando desde finales de noviembre del 2012. Motivo por el que ese martes decidí dirigirme, como en citas previas, al paso a nivel de la capital murciana, situado en el barrio de Santiago el Mayor, más concretamente en la calle Torre de Romo. Al acercarme al punto de encuentro pude observar con preocupación el escaso número de manifestantes congregados en los alrededores del lugar en que la vía férrea atraviesa la carretera. Cantidad que afortunadamente fue incrementándose paulatinamente hasta alcanzar un volumen lo suficientemente elevado, unas 50 personas, como para plantearnos ocupar el paso a nivel con la pretensión de impedir durante una hora el transito ferroviario. Circulación que cortamos, en torno a las 18:30, desenrollando la pancarta oficial de la Plataforma, en el preciso instante en el que se aproximaba a lo lejos y de frente un tren que detuvo en seco su amenazante trayectoria al descubrir el obstáculo que, delante de él, un grupo creciente de valientes activistas había levantado.


Muro de hule grueso al que, transcurridos unos minutos, se unió otro del mismo material, que colocado en el lado opuesto al primero y de espaldas a la máquina paralizada sobre la vía, cumplía idéntica misión, es decir, cortar el tráfico ferroviario con la finalidad de reivindicar el lema que se ha convertido en la actualidad en una histórica aspiración de la sociedad murciana organizada de forma asamblearia. Movimiento civil dispuesto a evitar, mediante la desobediencia y la insumisión al poder establecido, la construcción de una muralla, que de hacerse realidad, mutara en un paredón contra el que se estrellarán y perecerán desvanecidos los sueños de crecimiento urbanístico racional y ordenado y los anhelos de prosperidad económica de la capital murciana dividida en dos grandes guetos incomunicados entre sí. 

Amenaza futura denunciada por las carteles y pancartas tras las que nos hallábamos parapetados la mayoría de los pacíficos vecinos, procedentes de los barrios y pedanías circundantes, cuando fuimos abordados e interrogados por una pareja de agentes de la Policía Nacional que pretendían localizar a los supuestos “lideres” o “cabecillas”, responsables de promover el acto de protesta que, sin haber sido notificado previamente a la Delegación del Gobierno, había concentrado alrededor de 200 personas. Convocatoria pública que había sido declarada ilegal por haber reunido una cantidad de voces, disconformes con el plan de la Administración Central de no soterrar el AVE a su paso por el centro de la capital del Segura, probablemente 10 veces superior a lo permitido por la ley. 

Razón por la que los dos lacayos uniformados se dirigieron hacia la pancarta detrás de la que yo me hallaba y que agarraba con fuerza con una mano mientras que con la otra levantaba un megáfono con el que repetía las proclamas lanzadas al aire por el resto de compañeros. Una vez llegados a un punto, lo suficientemente cercano como para ser escuchados, preguntaron por los hipotéticos representantes de la Plataforma, a los que tenían que notificar verbalmente, que en cumplimiento de las órdenes dictadas por el Delegado del Gobierno debían proceder a disolver a los manifestantes que hasta ese momento habían tomado posesión del paso a nivel. Requerimiento al que un heterogéneo grupo de ciudadanos empoderados y cohesionados de clase media, compuesto por diferentes estratos generacionales, respondió unánimemente afirmando su intención de no moverse del espacio público que pretendían ocupar hasta las 19:30 y negándose a señalar, como corresponde a un movimiento horizontal, a ningún camarada como responsable legal o líder de la acción reivindicativa que se estaba realizando en ese momento.

Contestación social, cada vez más extendida, ante la que los esbirros del poder actúan, al no conseguir que nadie de un paso al frente ofreciéndose voluntariamente como “cabeza de turco” que soporte de forma nominal, con toda seguridad, el peso de la sanción económica por la vía administrativa o penal, advirtiendo con tono intimidatorio que, si continuamos insistiendo en no desalojar el paso a nivel, impidiendo el restablecimiento del tráfico ferroviario, se verán obligados a identificarnos a todos los presentes.

Desafío, de carácter coactivo, que no logra doblegar la inquebrantable resolución de una concurrencia cada vez más exaltada, cuyo promedio de edad es de 60 años, de mantenerse firme defendiendo su derecho a manifestarse en contra de lo que consideran una injusticia. Comportamiento de una ciudadanía declarada en rebeldía que fuerza a la pareja de sicarios, al servicio del poder político, a proseguir con el protocolo de actuación ideado para amedrentar a los activistas que persisten en su actitud de desacato a la autoridad. Insubordinación que motiva la advertencia policial, ante la nula colaboración de los activistas amonestados, de que no les queda más remedio que pedir los refuerzos necesarios para arrestar a todos los vecinos que rehúsen abandonar voluntariamente el tramo del trazado ferroviario ocupado. 

Tensa situación que pone a prueba la fortaleza anímica de los exaltados ciudadanos que reaccionaron al ultimátum policial ofreciendo a cambio una resistencia numantina evidenciada agitando, con creciente excitación, las pancartas y carteles, que portaban, al ritmo de los lemas que proclamaban y las consignas que entonaban. 

Momento crítico y crucial en el que tome la determinación de dar un paso al frente empujado por la idea de evitar como fuera males mayores y tras dejar a mi infatigable e inseparable compañero, mi fiel megáfono, en buenas manos, las de uno de los compañeros, con los que sujetaba conjuntamente uno de los carteles reivindicativos, desplegados para cortar las vías, me acerque a los agentes dispuesto a impedir una detención masiva. Apresamiento colectivo o selectivo cuya consecuencia más probable y directa hubiera sido una acusación formal e individualizada de resistencia a la autoridad, o lo que es lo mismo, una imputación de un delito de desacato castigado, por el ordenamiento jurídico de nuestro país, con penas de la más elevadas del continente Europeo. Consecuencias del arresto policial que intente prevenir con una medida, que anticipándose a los acontecimientos, considere anularía los efectos del peligro inminente de que, tratados como delincuentes, fuéramos capturados por medio de una redada indiscriminada o selectiva. 

Una vez situado frente a las dos agentes, representantes del autoritarismo del Estado, que continuaban de pie, pasmados y perplejos, cual dos alguaciles de pantomima, ante la insólita e inesperada reacción vecinal, me preste por propia iniciativa y libremente a ser identificado por la cómica pareja policial. Arriesgada misión decidida unilateralmente, aceptada voluntariamente y desaconsejada por el resto de los activistas, allí concentrados, debido a la previsible aplicación en un futuro próximo, sobre mi persona, de las normas sancionadoras administrativas o penales como resultado de mi temeraria imprudencia. 

Amargas e indeseables secuelas que habían tenido que soportar, con anterioridad, algunos de los desafortunados miembros de la Plataforma después de ejercer su derecho de reunión y manifestación, en un contexto reivindicativo similar, por haber sido acosados e identificados en el transcurso de la protesta por la Policía Nacional en cumplimiento de una ley que regula de forma restrictiva y antidemocrática el mencionado derecho. 

Motivo por el que, al mismo tiempo que los títeres policiales de la Delegación del Gobierno recogían mis datos, algunos de los camaradas más cercanos me recordaban el precio a pagar por mi acción suicida mientras que el resto de la pacífica congregación clamaba enardecida y con insistencia: “EL BARRIO UNIDO JAMÁS SERÁ VENCIDO”. 

Acabada la anotación, que ingenuamente yo justificaba diciendo, para tranquilizar a los compañeros, que ya había pasado por idéntico trance en ocasiones precedentes y hasta la fecha no me había acarreado represalia alguna, los dos sabuesos creyeron ver abierto el coto de caza de las identificaciones. Torpes Rastreadores cuyo hocico obtuso les guió hasta una presa, que resulto ser un oso, que por el tamaño de su resistencia y pos sus contundentes argumentos escapaba a las escasas posibilidades de las garras policiales, cuyo corto alcance se vio limitado además por el cerco de la manada vecinal que acude, en son de paz, a exigir la liberación del pretendido rehén. Negociación fructífera, que sin rebajar el nivel de sus enérgicas demandas manifestadas mediante intimidatorios y atronadores gritos de: “FUERA”, repetidos incesantemente, logra su objetivo y consigue también imponer una orden de alejamiento a los agentes del orden, que teniendo la obligación de velar por la seguridad de los ciudadanos, perseguían maltratar nuestra dignidad con identificaciones arbitrarias e injustificadas y atentar contra nuestro derecho a la libertad de expresión y reunión en vía pública.

Victoria, fruto del apoyo sólido y constante entre compañeros de lucha de todas las edades unidos por la defensa de una misma causa y también estrechamente por los lazos familiares y relaciones vecinales, que mantiene a raya y alejados, a los amedrentados observadores policiales, fuera de la zona en que se desarrolla, hasta la 19:30, sin altercados y con absoluta normalidad, la tradicional concentración semanal de la Plataforma del Soterramiento del AVE.

HISTORIA DE LA REPRESIÓN DEL SISTEMA CONTRA UN ACTIVISTA II


LA DELEGACION DEL GOBIERNO IMPONE UNA INJUSTA Y PREVENTIVA ORDEN DE ALEJAMIENTO


A principios del segundo mes del año fui informado por un diligente activista, miembro de la Plataforma, que previamente se había dirigido a la ciudad de la justicia a interesarse por mi situación judicial, de que a fecha del 1 de Febrero no existía ningún procedimiento abierto contra Luis Miguel López Román. Ausencia de causa abierta en mi contra que tranquilizó a toda una organización, de carácter asambleario, preocupada por la transcendencia que para mi futuro más inmediato podría llegar a tener la identificación policial efectuada el 8 de Enero.

Cinco meses después del día de autos durante el periodo elegido por el personal docente interino de la Región de Murcia para realizar su primera huelga indefinida, más concretamente durante la decima jornada reivindicativa, convocado por AIDMUR me hallaba formando parte de la fila de personas que a junto al fachada de la Ciudad de la Justicia aguardaba su turno para poder introducirse en su interior a través del control de accesos.

Momento en el que mientras esperaba se me acercó un vigilante de seguridad, quien me informó de que se me prohibía la entrada a la sede judicial basándose en la sospecha de que mi intención al presentarme ese día luciendo la camiseta oficial de AIDMUR (Asociación de Interinos Docentes de Murcia) era boicotear el acto de entrega de los diplomas a los alumnos y centros que habían participado durante el curso escolar 2012/13 en el programa Educando en Justicia.

Ceremonia rebosante de oficialismo y apestosamente propagandística que en esa fecha, 12 de junio del corriente, estaba previsto se celebrase, contando con la presencia del consejero de Educación, Formación y Empleo, Constantino Sotoca Carrascosa, en el Salón de Actos de la Ciudad de la Justicia. Ocasión que quisimos aprovechar para evidenciar y protestar contra la hipocresía, la incongruencia y la inmoralidad de una Consejería que con la mano diestra bautiza y pone en marcha un proyecto con el jactancioso y ostentoso nombre de “Educando en Justicia” mientras que con la siniestra está ajusticiando a la educación pública que, condenada a muerte por el poder económico, está siendo sometida a un procedimiento de ejecución lento y agónico en beneficio del sector privado.

Premeditado y planificado proceso de exterminio efectuado a base de hachazos realizados en la partida presupuestaria autonómica, destinada a Educación, que aboca a los docentes sin plaza fija más afortunados a la inestabilidad laboral permanente y a los más perjudicados, por los recortes, al desempleo con cobertura económica temporal. Abuso de poder inaceptable y denigrante de la Administración Pública que, como intuyó el sistema de protección desplegado para ese día, para prevenir y abortar el más mínimo nivel de protesta, pretendían denunciar los profesores interinos y los activistas que empatizamos con su causa.

Lucha a favor de la educación universal y de calidad, que me guió hasta la hilera de individuos anónimos, en la que yo destacaba delatado por la prenda de ropa que me señalaba como defensor de la escuela pública cubriéndome, desde la cintura hasta el cuello, de color verde brillante. Fondo cromático luminoso, en el que se puede claramente leer, tipografiado en blanco, la consigna emblemática de AIDMUR:

“ESCUELA SIN-PROFESORES

ESCUELA SIN-RECURSOS

EDUCACIÓN SIN-SENTIDO”


Subversivo e incendiario lema que puso sobre aviso al guarda jurado que me descubrió situado en mitad de la cola, me interceptó y acto seguido se dirigió a mí, con tono autoritario, diciéndome:

- Usted con esa camiseta no puede entrar aquí. – Prohibición, a la que yo respondí con sarcástico aplomo, sabiendo que se refería al mensaje impreso en la misma:

- ¡Pues si el problema es la camiseta, me la pongo del revés o incluso me la quito si hace falta y, si no se puede pasar sin ella, me acerco al EROSKI, que está aquí al lao, y me compro una…! - En este punto fui interrumpido por el vigilante de seguridad quien, consciente de mi firme determinación y pensando que no había entendido la indirecta, me espetó:

- ¡El problema no es la camiseta, sino que el problema eres tú… Da igual como vayas vestido… No podemos dejarte entrar porque intuimos que vienes a liarla…!

- ¡Cómo qué a liarla...! – Continúe argumentado manteniendo el mismo nivel de irritada indignación - ¡En base a qué…! ¡Si no traigo pancartas, carteles, ni pegatinas…! ¡El único material incendiario que traigo conmigo es mi megáfono!.. Que además lo llevo en mi macuto, que os lo dejo en el control para que me lo custodiéis en cuanto pase por él … 

Insistencia que obligó al primate, aprendiz de gorila, a abandonar, tras el segundo intento, su esfuerzo coactivo con el que inútilmente pretendía convencerme de que desistiera de mi propósito, supuestamente invasivo e ilegal, de manifestarme en un espacio público. Misión pacífica que, viéndose incapaz de abortar, obligó al inexperto aspirante a simio, desbordado por la firmeza de mi determinación, a recular, pasando, de este modo, el relevo en el desempeño de la función represiva, ordenada por la Delegación del Gobierno, a una pareja de gorilas. Uniformados de la UPR que, posicionados a unos pocos metros, desde su puesto de vigilancia, situado delante de las puertas automáticas de salida, observaron desde principio el acto de resistencia pasiva protagonizado por un poliactivista, al que reconocen inmediatamente, debido a que pertenece a ese selecto grupo de defensores de los derechos civiles al que han concedido el honor de incluir en la lista de las ovejas negras.

Ciudadanos pacientes como corderos hasta que un día memorable decidimos dejar de ser dóciles y sumisos borregos para iniciar un proceso de metamorfosis que está convirtiéndonos en indómitas cabras ingobernables que sólo retroceden y doblegan la cerviz para tomar impulso. Fuerza vital con la que contraatacamos y nos protegemos de las embestidas de un sistema político pseudodemocrático, cruel y despiadado en el que impera la ley del más poderoso económicamente. Jungla inhóspita e incivilizada en la que el salvaje capitalismo campa a sus anchas custodiado por hostiles gorilas que se distinguen por sus cabezas huecas, vacías de sentimientos y escrúpulos.

Simios que desde el primer momento identificaron visualmente al que ya tenían clasificado, etiquetado y archivado por su estatura y por el tipo de activismo que practica como el “Chimpancé”. Gracioso apodo con el que fui bautizado una jornada que pasará a la historia por ser la fecha en la que los ingeniosos agentes, que tuvieron tan feliz ocurrencia, realizaron el mayor derroche de inspiración policial que se recuerda desde que existe el mencionado Cuerpo de Seguridad del Estado.

Merecido galardón, que supone un alarde de creatividad policial sin precedentes, con el que se premia a una especie de activista que se caracteriza por su habilidad para adaptarse al entorno reivindicativo actual, en el que le ha tocado vivir, lo que le permite moverse con destreza por las diferentes ramas que nacen del tronco de la agitación social.

Descontento ciudadano transformado en el motor que me condujo hasta el punto en que me hallaba, a la espera de nuevos acontecimientos, cuando el inepto primate, de profesión vigilante de seguridad, se retiraba, advirtiéndome del peligro inminente de mi desobediencia, para dejar vía libre a los dos gorilas que se aproximaban, con la chulería que les destaca. Simios, antiguos conocidos, con los que el “Chimpancé ya había coincidido en otras ocasiones y con los que previamente ya había cruzado miradas inquisitivas y desafiantes y que ahora se acercaban con la intención de explicarme de una forma meridianamente clara, que despejaría todas mis dudas, las razones por las que no tenía sentido mi permanencia en ese lugar:

- ¡Buenas…! Tenemos órdenes expresas de no dejarle entrar… - En este preciso instante impedí que el agente, de los dos que tenía frente a mí y que había tomado la iniciativa de dirigirse a mí en un tono amenazante, propio de un matón de peli americana, prosiguiera hablando:

- ¡Entonces… me está usted diciendo que tengo prohibida la entrada a…! – Pregunta retórica, cuya contestación sabía de antemano y, a la que el miembro de la Policía Nacional, que había asumido el papel de servil mensajero del despótico autoritarismo de la Delegación del Gobierno, se apresuró a responder sin perder la calma:

- Cumplimos ordenes…Tomamos medidas preventivas que forman parte de un protocolo de actuación, que ponemos en marcha, en previsión de posibles altercados… - Explicación del brazo ejecutor de la represión, que perseguía ser convincente y disuasoria, pero que logró el efecto opuesto al que pretendía, es decir, que, en lugar de hacerme desistir de mi objetivo reivindicativo, consiguió que el manso “Chimpancé” mutará en un novillo dispuesto a embestir verbalmente con rebeldía contra tamaña injusticia:

- ¡Entonces me estáis dando a entender…! ¡Qué me estáis aplicando una retención preventiva… porque sospecháis que vengo a liarla…! ¡Lo que tenéis que hacer es dejarme pasar…! ¡Esperad a que os dé motivos…! ¡Y entonces me detenéis! – Enardecido alegato en defensa del Derecho a la Libertad de Tránsito y Movilidad contra los que los esbirros del poder sentencian:

- Nadie te retiene… Puedes ir donde quieras… menos al interior de la Ciudad de la Justicia… porque intuimos que con esa camiseta que llevas puesta vienes a liarla. – dictamen gubernativo arbitrario, basado en prejuicios discriminatorios, que nace del ejercicio abusivo y opresivo del poder del Estado, contra el que crece progresivamente mi manifiesta y obstinada oposición:

- ¡No… Sólo me estáis imponiendo una orden de alejamiento de un edificio público…! ¡En cumplimiento de una disposición antidemocrática, dictatorial e ilegal…! ¡Que pienso poner en conocimiento del asesor legal de…! – Disconformidad resistente de un “Chimpancé”, que apuesta por la desobediencia civil, contra la que el gorila policial despliega una actitud prepotente:

- Puedes hacer lo que consideres oportuno… No te va a servir de nada… Vas a perder el tiempo… Tú que eres veterano… ya tienes experiencia y sabes de sobra como funcionan estas cosas… Nosotros nos limitamos a cumplir órdenes y a seguir un… - oración inacabada, interrumpida por un primate pequeño en estatura, pero grande en astucia, que descubre la verdadera intención del pretencioso simio que se siente dotado para la oratoria y al que el “Chimpancé” hace una recomendación respecto a su futuro profesional:

- ¡Bueno! ¡Bueno!... ¡No me vayas a soltar ahora un mitin! ¡Qué el rollo ese del protocolo… ya me lo sé de memoria! ¡Qué a mi parece que te has equivocado de carrera… Tenías que haberte dedicado a la política! – Orientación laboral rechazada por un gorila que se siente felizmente realizado siendo matón a sueldo, pagado por la administración, y ofuscado por la indignación que le produce la fortaleza de un mono al que considera terco como un mulo:

- Está visto que contigo ir de buenas es perder el tiempo… Así que o acatas la orden… o atente a las consecuencias.- Falsa disyuntiva planteada, en tono amenazante y con rabia contenida, por un simio impotente que, al verse desbordado por la tenacidad del “Chimpancé”, renuncia a la vía del diálogo pasando al método de la imposición verbal. Ofensiva que precipita una honrosa retirada, que aprovecho para recuperar fuerzas, de cara a un próximo enfrentamiento pacifico y dialéctico del activismo social, contra la represión policial, que no tardará en producirse.

sábado, 12 de octubre de 2013

LA POLICÍA NACIONAL ESPAÑOLA RESCATA A UNA OFICINA DEL BANCO POPULAR DE UN ENCIERRO DE LA PLATAFORMA DE AFECTADOS POR LA HIPOTECA DE MURCIA

Agentes de la Policía Nacional, pertrechados con su equipación antidisturbios y respaldados por una orden judicial, desalojaron ayer a medianoche a los activistas de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) que se habían encerrado a mediodía en las dependencias de una sucursal del Banco Popular en la Avenida Libertad de Murcia, no sin antes identificar a los encerrados. Con su acción, la Plataforma reclamaba el cumplimiento de la dación en pago con alquiler social que la entidad financiera prometió en el mes de agosto a una pareja de Cehegín, Juanjo y Dori, que tienen dos hijos de 6 y 8 años y perdieron la casa porque se quedaron en paro.







Según afirman en la PAH, tras conseguir paralizar el desahucio de la pareja el pasado mes de mayo, tres meses después acudieron a la entidad ubicada en el municipio ceheginero, donde el director de la sucursal les prometió la condonación de la deuda de 53.000 euros por un alquiler social por 5 años y quedándoles solo un préstamo personal que tenían. Sin embargo, aseguran, “ahora la entidad se niega a cumplir su palabra". Los activistas se desplazaron a la sucursal de Murcia y permanecieron encerrados hasta que se produjo el desalojo.

domingo, 1 de septiembre de 2013

LA VUELTA AL COLE

Últimamente estamos recibiendo noticias terribles sobre miembros de colectivos LGTB de Rusia a los que se humilla y apalea como si fueran perros, alentados los delincuentes por el silencio cómplice de su Gobierno. Está claro que es necesaria la militancia. No se trata de un capricho. Por otra parte, los avances en los Derechos Humanos pueden declinar de forma alarmante. En nuestro país vemos como se van perdiendo derechos sociales casi a diario con la escusa de la crisis. La tolerancia hacia la homosexualidad, trans, bi, intersex..., en España, es muy débil todavía y no nos podemos sentir tranquilxs.

Empatizamos con gays, lesbianas, trans...de otros países con facilidad porque nosotrxs también estamos en una situación de vulnerabilidad. ¿Quié dijo que nuestro estatus (!) está normalizado? Mirad, este curso me incorporo a un colegio nuevo en Murcia. Tantearé el terreno pero pronto saldré del armario, sea el centro de la ideología mayoritaria que sea, porque veo necesario mi visibilidad como maestro gay, pero soy consciente de los problemas que puedo tener como miembro de un centro educativo de Infantil y Primaria, sobre todo de cara a la asociación de madres y padres de alumnxs. 

Aprovecho para animar a aquellas personas que tengan la "suerte" de trabajar en el sector de la Enseñanza (más aún si es de la Pública) para dar el paso y salir del armario. Es necesario dar ejemplo positivo a la comunidad educativa y a la sociedad en general. Nuestra afectividad no es una desviación, un capricho, una enfermedad, forma parte de nuestra personalidad y debe integrarse en la diversidad social con naturalidad, muy a pesar de los fascistas. Si no hay una acción pedagógica sobre la población estaremos siempre regresando al mismo punto de ignorancia, rechazo y persecución. Pasarán generaciones y quizás nunca se acepte la pluralidad de la sexualidad humana, pero yo no me quedaré de brazos cruzados mientras mi corazón se acelera ante las injusticias.








sábado, 31 de agosto de 2013

TESTIMONIO PERSONAL

Hola, mi nombre es Helena, tengo 26 años y voy a relatarles mi historia.

Todo comienza cuando tras 15 años de ocultar mi secreto decido contárselo a mis padres.La noticia cayó como un huracán silencioso pues en un primer momento fue mucha comprensión, incluso comentaron la opción de vender propiedades para operarme, y apoyo creyendo que esta decisión sería algo momentáneo y no perduraría más allá de un mes, pero desgraciadamente todo cambió para mí transcurridos unos días: insultos, descalificaciones, amenazas entre otras lindezas.

Un día salí de casa, como de costumbre, y a mi regreso, unas horas más tarde, me encontré con que me habían cambiado la cerradura de la puerta principal, llamé y llamé hasta desfallecer sin obtener resultado alguno. Entonces no me quedó otra opción que llamar a un amigo, que me tranquilizó y amablemente me tendió la mano y me ofreció techo y comida.

Después de tres meses tuve contacto con ellos, me dejaron las cosas muy claras mientras evidenciaban lo mucho que les estorbaba, me dijeron que yo era poco menos que un engendro, ya que ellos habían tenido a un chico y no estaban dispuestos a tolerar otra cosa, menos aún a un travestí. ¡Qué terriblemente sola me encontré entonces! 

Tras esta ristra de insultos me cabreé muchísimo, pero no hice nada en ese momento pues me encontraba profundamente abatida. Fue poco tiempo más tarde que la rabia inundó mi alma. Dejé escapar entonces todo mi cabreo buscándoles para explicarles el tipo de “engendro” que habían tenido, pero las descalificaciones crecían y no encontré solución a mis zozobras con lo que decidí cortar la comunicación definitivamente y seguir mi vida asumiendo mi orfandad.

Pero dolía demasiado el vacío de la familia, la ausencia de mis padres, casi tanto como la furia que oprimía mi pecho frente su intolerancia. Los recuerdos de infancia me surgían empañados por el sufrimiento y los anhelos de felicidad. Sólo quería ser yo misma, ¿era tan difícil comprender aquello? En aquel momento de debilidad decidí hacer el último esfuerzo e ir personalmente a Archena para hacerles entender mi postura. Les explicaría que yo no era un ser abominable como creían y que mi comportamiento no les iba a hacer mella en su reputación. 

Curiosamente sus corazones habían latido al mismo compás que el mío y me los encontré en la puerta con los brazos abiertos. Fueron años de felicidad. Yo les visitaba y ellos me acogían gustosamente en su casa. Pero la felicidad no dura eternamente, y ante mi insistencia volvió a aparecer el fantasma de la intolerancia y las descalificaciones. Definitivamente, no recibiría ninguna ayuda de mi familia. Debía mentalizarme. Recuerdo que en una de mis patéticas súplicas le pedía ayuda para el sustento alimenticio, como último cabo al que aferrarme pues me había abandonado a mi suerte después de mis intentos de ser mujer y debido al rechazo social que sufría. El silencio de mi madre fue aterrador.

Recibí noticias de mi madre unos meses más tarde, en la carta me comunicaba que mi padre y ella habían hablado del tema largo y tendido y que habían decidido apoyarme en mi voluntad de operarme. No estaban dispuestos a dejar en la marginación a su hijo. De nuevo me equivocaba acudiendo a ellos. Creí que habían cambiado y que todas las calumnias lanzaban contra mí como engendro con pechos, hijo desnaturalizado, etc. cesarían, pero todo formaba parte de su retorcida estrategia ya que un día, si yo decidiera vivir mi propia vida lejos, como mujer, aunque sin cortar los vínculos, me echarían en cara su desamparo. Hay familias que piensan que los hijos se los ha dado Dios para su propio beneficio, que deben continuar los negocios familiares, algo parecido a perpetuar la especie. De repente me encontraba en un laberinto cuyas paredes estaban escritas con enormes grafitis que gritaban: ¿Cómo has podido hacerles esto a tus padres? ¿Hacerles?¿Yo? Si durante mucho tiempo me había desvivido por sus negocios en el pueblo, animado a mi madre a montar la asociación de mujeres empresarias o ayudando en la gestión de su casa rural en la Algaida. De repente podía unir las piezas del puzle, ellos serían las víctimas y yo el hijo desnaturalizado que abandonaría a sus padres. Un padre, una madre, debe entender que el amor de un hijo no ha de estar condicionado por nada. Si esto es así… ¿cómo es capaz aquel de llamar desnaturalizado a su vástago? El amor debe ganarse con amor y no con presión o chantajes. Deben comprender, debemos comprender todos, que nuestra misión en la vida es la de ser felices y hacer felices a los demás.

A pesar de mi decepción, varias fueron luego las negociaciones a las que acepté por necesidad y que siempre acababan con mi huida hacia ningún lugar, pues entendía que la única geografía que me oprimía era mi propio cuerpo. .

Actualmente tras años de terapia una psicóloga experta en maltrato me ha hecho caer en la cuenta de los daños recibido por mi familia. Ahora consigo dormir sin esos recuerdos de infancia que acababan con un huracán silencioso, yo frente a mis padres, hablándoles de mi felicidad. Cuantas pesadillas me provocaron su silencio.

He decidido contar mi historia para intentar concienciar a los padres con hijos transexuales. No son engendros ni enfermos. Necesitan mucho apoyo ya que es una situación muy dura. Les pediría que les apoyasen todo lo posible. A los familiares: tíos, abuelos, primos que muestren empatía con ellas ya que no es una decisión tomada de un día para otro. Es la propia naturaleza abriéndose paso en la vida hacia la felicidad.


Helena Gómez Martínez 

martes, 20 de agosto de 2013

MITOS ACERCA DE LA TRANSEXUALIDAD:

La mayoría de la sociedad tiene un concepto y unos mitos sociales acerca de lo que es la transexualidad. Muy pocos aceptan nuestra presencia sin cuestionamientos (a esto ayudaría bastante la despatologización de la transexualidad por parte de las autoridades competentes). La madurez social frente a las sexualidades sería un paso decisivo para nuestra libertad sin armario y, por lo tanto, hacia un estado de salud necesario para el ser humano. Recordemos que la OMS (Organización Mundial de la Salud) define el concepto de salud como estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de enfermedad o dolencia. La intolerancia social nos oprime de tal manera que nos impide nuestro pleno bienestar. Esa intolerancia parte de las creencias erróneas en torno a un sexo que no encaja en los esquemas heterocentristas (que rechazan un tercer sexo) y que repercute gravísimamente sobre un sector de la población.

Lo primero que debería de cambiarse es el mito de que la transexualidad es un capricho (este es un punto clave para la tolerancia de las personas trans). No es una idea pasajera decidida en una mañana, la persona transexual nace con esta condición independientemente de que en su niñez haya dado síntomas de mayor o menor muestra de virilidad; es decir, una persona afeminada no siempre tiene porque ser gay o transexual, en cambio, una persona que no haya dado manifestaciones de serlo, ni haya sido afeminado en su niñez, puede ser transexual y estar reprimido hasta límites insospechados, tanto que pueda llegar a afectarla a su salud de manera grave.

El hecho de ser más afeminado en la infancia no está unido a la transexualidad; de ahí los padres que manifiestan que su hijo no se puede sentir chica porque de pequeño era muy macho y no ha dado ningún síntoma de afeminamiento. Ese concepto está aún muy arraigado y las personas trans, dado el sufrimiento vivido, pueden ser muy camaleónicas y reprimir su personalidad hasta el punto de caer enfermas psicológicamente
antes de mostrarse con naturalidad.

Otro mito que me gustaría desenmascarar es que todas las personas transexuales son travestis o chicos vestidos de chica y viceversa. Este mito ha causado demasiado daño dentro de nuestro colectivo ya que no se puede opinar de algo sin conocer la realidad. Una persona travesti es aquella que no se siente mujer, solamente se viste como tal para realizar un trabajo remunerado o simplemente le gusta vestirse con ropa femenina, pero su identidad es plenamente masculina. En cambio, una persona transexual es aquella que, pese a la marginación, decide cambiarse de sexo con todo lo que con ello implica y ¿por qué?, dirán algunos, pues por la sencilla razón de que no pueden concebir su existencia siendo chico con cuerpo de chica y viceversa. Para nosotras es una verdadera tragedia, muchos incluso se plantean el suicidio antes de vivir la tiranía de una sociedad transfóbica. Quiero aclararlo para aquellas personas que afirman, por ignorancia, que se puede vivir en esta situación contrariada.

En último lugar, aunque no menos importante, me gustaría aclarar el mito que dice que la reasignación de sexo no conlleva problemas cuando se decide dar el paso. Primero, debes someterte a infinidad de pruebas psicológicas, análisis e ingresos hospitalarios; luego, tendremos que soportar las burlas, insultos, desprecios de tanta gente y afrontar el hecho de que tu familia te repudie, a pesar de que identifiquen tu libertad con una enfermedad. ¿Quién dice que lo nuestro es un capricho? Qué verdad es esa frase que dice: la ignorancia es muy atrevida.

Helena Blas Martínez  .

miércoles, 7 de agosto de 2013

¿QUÉ ES UNA PERSONA TRANSEXUAL?

Para comenzar diré que una persona transexual es simplemente una persona, aunque un porcentaje de la sociedad, afortunadamente cada vez menor, nos intente poner diferentes calificativos no muy gratificantes entre los que destacan monstruos, engendros, travelos, por no seguir con aquellos calificativos de peor gusto.

Realmente las personas transexuales somos seres extraños para la sociedad, pero… ¿por qué? Esa es la gran pregunta. ¿Por ser diferentes y no encajar en sus estereotipos arcaicos de lo que es un hombre y una mujer…?

Afortunadamente cada vez más, la sociedad nos empieza a ver tal y como somos: mujeres y hombres que como cualquier persona forma parte de la diversidad humana, desechando la idea de marginación y comprendiendo la necesidad de integración para convivir en un mundo más real.

Remontándonos a la historia de la transexualidad, dado que la transexualidad no es algo que haya nacido, como muchos y muchas piensan, de cuatro travestis con ganas de hacer el ridículo, no señores. La transexualidad tiene muchos años y siglos de antigüedad y, al contrario que en esta sociedad, éramos consideradas el culmen de la esencia humana, conocedora de las inquietudes de los hombres y mujeres, al compartir ambas esencias. El culmen de la perfección a pesar de lo feas o deformes que pudiéramos llegar a parecer, ya que nos aproximábamos a la idea de perfección de los dioses. Platón lo explicaría en su obra sobre el amor, el Banquete. Uno de los sexos estaba compuesto por la unión de hombre y mujer (hermafrodita). Zeus se vio tan intimidado por su fuerza e inteligencia que decidió lanzar uno de sus potentes rayos contra estos seres humanos para dividirlos y debilitarlos así.

Ciertamente, no es fácil de asimilar nuestra condición en esta época que vivimos. Actualmente nos encontramos, por la televisión y el resto de los medios de comunicación, sumergidos en un ideario de mentes cuadriculadas en torno a la cuestión de género: ¿Cómo ha de ser una mujer o un hombre en el ámbito físico, psíquico o emocional? Desde muy chicos o chicas se nos configura la mente. Estos patrones no siempre fueron así, más bien son producto de una sociedad ignorante, que pierde su sentido al prescindir de su propia historia y de la propia esencia y conducta de los seres humanos. Atacar a lo distinto es arrastras al ostracismo a la propia naturaleza humana. No debe permitirse que la transexualidad sea una realidad invisible a los ojos de la sociedad.

Nosotros y nosotras no hemos elegido ser transexuales masculinas o femeninos o de otro género aún no estereotipado; solamente queremos ser y existir, cualquiera que sea la referencia cruzada entre nuestro cuerpo y nuestra identidad, sin que por ello lleve a nadie al escándalo. Esa ignorancia que antes cité quizás la debiera de unir a la indiferencia de aquel a quien no le afecta más que sus problemas, que no mira más allá de su ombligo. La falta de empatía, sensibilidad y corazón es el verdadero hándicap de nuestra era: “Como no es mi problema me es más cómodo posicionarme, cual marioneta sin criterio, del lado del estereotipo ignorante en vez de intentar cambiar mis patrones mentales. Dichos patrones son herencia familiar y debo guardarlos como reliquias y no pienso salir de ahí pues a mí me valen.”

No se sabe el daño que se puede hacer de una manera tan gratuita con esas miradas, insultos o frases despectivas de aquel que encaja en una sociedad “perfecta” y “heterocentrista” donde, desde siempre, se ha dictado cómo comportarse, qué pensar, cómo vestir… Todo ello ha de reportar felicidad (efímera, claro) ya que no se tiene que sacar el “yo” pero esto, a la larga, crea insatisfacción. El patriarcado arcaico nos envilece y nos convierte en borregos que reprimen sus sentimientos. Mucha gente se sorprendería si dejara fluir libremente la manera de sentir. Pero, a pesar de intuir que esa libertad les haría más felices, la frenan. Nosotros deseamos ser felices y no queremos renunciar a ella. No estamos dispuestas a renunciar a la felicidad por intentar encajar la pieza en el puzle equivocado de la sociedad.

Pero nosotros y nosotras no podemos obligar a nadie. Está dentro de cada persona el querer ver la realidad o vivir en su burbuja de ignorancia.

Helena Blas Martínez 

viernes, 2 de agosto de 2013

EL CÍRCULO DEL SILENCIO: UN GRITO ENSORDECEDOR QUE DESPIERTA CONSCIENCIAS II


II. VIERNES, 2 DE AGOSTO: 

AUSTRIA DEPORTA A LA MUERTE





INTRODUCCIÓN 


El pasado, día 2 de Agosto, primer viernes de mes, participe por segunda vez consecutiva, en la que espero se convierta en mi caso en una actividad reivindicativa, a la que ningún contratiempo me impida continuar asistiendo, el Círculo de Silencio. Cita mensual con un grupo de amigos y compañeros activistas, concienciados de la imperiosa obligación que la sociedad occidental tiene de dar una respuesta, cuanto antes, a una alarmante problemática, la inmigración ilegal. Flujos migratorios que no deberían dejar indiferente a nadie, ni a la ciudadanía en general, por sus dramáticas y preocupantes consecuencias, ni a las administraciones públicas, en particular, por su conversión, excluidos del acceso a los mismos derechos residenciales, laborales y sociales, de los que disfruta el resto de la ciudadanía para poder satisfacer sus necesidades básicas, en caldo de cultivo para la marginación.

La discriminación socioeconómica de la mujer y el hombre expatriado, especialmente de las personas que se hallan en situación irregular, les empuja a los más afortunados a ganarse la vida a través de la explotación, en régimen de esclavitud laboral, a los que los somete la economía sumergida y a los más desfavorecidos y desechados por el capitalismo a conseguir el sustento periódico por medio de la delincuencia, la mendicidad y la prostitución, o en el mejor de los casos de la dependencia del asistencialismo y la caridad practicados por algunas organizaciones sociales y la mayoría de las instituciones religiosas. Altruismo solidario, supuestamente desinteresado, e insuficiente que en la mayoría de los caso denigra más que ayuda, transformado en un remiendo provisional para evitar que el saco de la penuria familiar repleto de incontables y enormes agujeros acabe completamente rasgado e inservible para guardar la escasa y maltrecha economía de una clase media condenada a la desintegración.



REFLEXION: ¿LA CLASE MEDIA, CONDENADA A LA DESPARICION?


La discriminación socioeconómica de la mujer y el hombre expatriado, especialmente de las personas que se hallan en situación irregular, les empuja a los más afortunados a ganarse la vida a través de la explotación, en régimen de esclavitud laboral, a los que los somete la economía sumergida y a los más desfavorecidos y desechados por el capitalismo a conseguir el sustento periódico por medio de la delincuencia, la mendicidad y la prostitución, o en el mejor de los casos de la dependencia del asistencialismo y la caridad practicados por algunas organizaciones sociales y la mayoría de las instituciones religiosas. Altruismo solidario, supuestamente desinteresado, e insuficiente que en la mayoría de los caso denigra más que ayuda, transformado en un remiendo provisional para evitar que el saco de la penuria familiar repleto de incontables y enormes agujeros acabe completamente rasgado e inservible para guardar la escasa y maltrecha economía de una clase media condenada a la desintegración. 

Acelerada desaparición que se está produciendo diluida en otra situada justo debajo, por los economistas, por poseer un poder adquisitivo menor, al del la casta que ocupando el estrato intermedio en la pirámide social, la media, cumplía la misión de muro de separación y contención, destinado a conseguir que los inoportunos y atrevidos advenedizos procedentes del estrato social inferior se tuvieran que resignar soñando con alcanzar en un mañana no muy lejano un paraíso rebosante de esbeltos troncos de piel de ébano cargados de tentadoras, jugosas y doradas manzanas prohibidas.

Edén prácticamente inaccesible para los que son tachados de intrusos a no ser que paguen muy cara su osadía, renunciando, en la mayoría de las ocasiones, a su honestidad y compartiendo y dilapidando su recién obtenida fortuna. Caprichosa diosa de temperamento inestable que, en su encarnación terrenal se dedica a incrementar su patrimonio financiero y que cuando lo pierdes todo deja de sonreírte, te da la espalda y cuando te coge desprevenido te arroja desde la gloria de la prosperidad al abismo infernal de la miseria del que pretendías huir. 

Averno, en el que vagamos todos los ciudadanos que no pertenecemos a la élite política ni financiera y en el que pagamos todas nuestras cuentas pendientes con la justicia terrenal, al no gozar de inmunidad parlamentaria y al no disfrutar de la impunidad judicial que se compra con el dinero ganado sin esfuerzo a través de los delitos financieros y que es evadido a paraísos fiscales fuera de nuestras fronteras, donde se acumula en forma suculentas riquezas para unas pocas manos y amasa para el resto en suelo patrio el pan ázimo de la pobreza. 

Pozo sin fondo de la oscura y profunda desesperación, plagada de nebulosas incertidumbres sociales y laborales en el que la única luz cegadora que se filtra y brilla en su interior proviene de una esfera de poder político y económico idealizada que se percibe inmune a las privaciones materiales que el común de los mortales estamos condenados a padecer rutinariamente.

Escasez o falta de los recursos más elementales para poder vivir dignamente que nos empujan a expresar nuestra disconformidad con la asfixiante realidad que nos ha tocado soportar cotidianamente, en la que la falta de ilusiones en el presente y de perspectivas de futuro nos hace sentirnos presos de una claustrofobia existencial, de la que necesitamos escapar para poder mejorar las pésimas condiciones de nuestro entorno vital. Por esta causa empieza a forjarse un anhelo en nuestra inquieta mente en forma de potente interrogante: porqué yo no tengo derecho a disfrutar del mismo tipo de oportunidades que el resto de habitantes de mi país por haber nacido en una región, zona geográfica, una ciudad, un barrio o una familia económicamente deprimidos y excluidos de los planes de desarrollo locales, autonómicos o estatales por unos políticos hipócritas, que solo se acuerdan de los suburbios marginales para echarse la foto, ser portada en algún medio de comunicación o en campaña electoral para conseguir votos.

Cuarto Mundo, que se caracteriza por la concentración de bolsas endémicas de extrema pobreza y marginación, que constituyen un rasgo tradicionalmente característico de infinidad de paisajes urbanos y rurales de los países del primer mundo, que hipotéticamente representan a nivel planetario el cenit de la civilización y desarrollo occidentales.

Guetos cuajados de chabolismo donde la sociedad materialista y capitalista destierra y acumula, a los que consideran despojos humanos, desechados por ser valorados como inservibles para ser esclavizados laboralmente, y a los que no les queda más remedio, que sin recursos materiales, apoyo real institucional y ayudas sociales eficaces, no someterse, sublevarse y presentar batalla, de forma cotidiana, en una guerra perdida de antemano, contra un adversario incansable e implacable. Enemigo hostil, al que no se le agotan las fuerzas, y que por tanto no le concede tregua, y contra el que rivaliza en la lucha por la subsistencia. Supervivencia, que se disputa en los poblados de favelas de todo el mundo contra el ataque persistente y diario de multitud de plagas, que les persiguen acosan y devoran como el hambre, la miseria, la enfermedad, las ratas y los desastres naturales

Comunidad vecinal aislada por razones económicas en modernos campos de concentración, en los que malviven, asediados obstinadamente por la represión policial, legal y judicial y soportando rutinariamente condiciones infrahumanas de insalubridad y hacinamiento, los ciudadanos, despojados de su dignidad humana y derechos sociales, que son etiquetados y tratados como parias desde su nacimiento por el resto de una sociedad injusta y clasista.

Asentamientos chabolistas rodeados y cercados por las colindantes barriadas ocupadas por familias humildes desde tiempo tan inmemorial que han pasado a formar parte del imaginario y la memoria colectiva, hasta tal punto que nos hemos acostumbrado a cohabitar con esta estructura social, limitándonos a permitir su existencia siempre y cuando no rebasen las fronteras de las zonas del extrarradio urbano donde les hemos recluido, en cuarentena permanente, declarados culpables de padecer una patología social crónica altamente contagiosa, cada vez más extendida, la precariedad social, que una vez que cruza el umbral de la indigencia deriva en trastornos físicos, mentales y psicológicos 

Por esta razón y para mantenernos a salvo de las terribles consecuencias de tan terrorífica e insufrible enfermedad, que en el peor de los casos puede conducir a la muerte social y física, hemos decidido como medida preventiva condenarlos a cadena perpetua no revisable y hereditaria a cumplir en las reservas, en que se han transformado las crecientes concentraciones de infraviviendas, vigiladas por una alarmada clase media, que desde hace un lustro ha ido paulatinamente perdiendo su papel de muralla disuasoria. Filtro impermeable que hasta el principio de la crisis económica había rehusado absorber a los que concebía como trepas competidores y cumplía satisfactoriamente su misión de repelente, como primera prueba insuperable, para los intrépidos aventureros que proviniendo de la capa social más baja aspiraban escalar hasta el vértice del pirámide social.

Pero a partir del año 2008 la económica española empezó a quitarse su máscara de dorada prosperidad forzada por los malos datos financieros aparecidos en los medios de comunicación que le guitaban en su cara su verdadera y ruinosa situación. Momento a partir del cual nos mostró su autentico y oxidado rostro, enmohecido y corroído. Herrumbre provocada en su semblante real, oculto hasta ese instante, por el fraude económico y fiscal a gran escala con el que se habían estado lucrando, hasta ese año, políticos, banqueros y empresarios.

Estafa financiera, que sus maquiavélicos causantes, antes citados, prosiguen intentando disfrazar de crisis periódica y sistémica del capitalismo, y que ha tenido a lo largo de su primer quinquenio de duración un nefasto y descendente efecto equilibrador al producir la progresiva equiparación de la realidad sufrida en la actualidad a diario por la clase media, con la que vienen padeciendo secularmente los sectores de la sociedad más indefensos y desamparados.

De tal modo, que hemos llegado a un punto, tal vez sin retorno, en el que la mayoría de la ciudadanía infectada de la más fría y absoluta indiferencia, contempla inmunizada e insensible el exterminio del estado del bienestar. Hábitat social propicio, con cuya desaparición se extingue una forma de vida, la de toda una franja de población, la clase media. Motor de la encomia en los países emergentes y en la grandes potencias, que en nuestro país ha dejado de generar prosperidad. 

Ausencia de riqueza interior que en el caso de España se suma al hecho de que las prioridades de nuestros gobernantes van dirigidas a favorecer los intereses de las grandes fortunas como lo patentiza el hecho de que la cantidad que nuestro Estado ha entregado al sistema financiero para su recate asciende ya a la escalofriante e inmoral cifra de 250.000 millones de euros. Préstamo prácticamente a fondo perdido, que supone la cuarta parte del PIB, de la que los sacrificados, impotentes y forzosos contribuyentes vamos a recuperar exclusivamente, según estimaciones del FMI, menos del 25% es decir 60.000 millones de euros.

Desastrosas políticas económicas llevadas a cabo por unos dirigentes incompetentes y negligentes que lanzan a la desprotección a los colectivos más vulnerables tales como las familias que carecen de recursos económicos o son insuficientes, para cubrir la demandas básicas diarias, por hallarse sus ingresos por debajo de la media, que hoy en día se encuentra en 528 euros mensuales por unidad fundamental de convivencia: Los ancianos obligados a olvidarse de los cuidados geriátricos especializados con el subsiguiente deterioro para su salud, de los que disfrutaban en las residencias, de las que tienen que despedirse como una forma de ahorro, que beneficia al bolsillo de la maltrecha economía doméstica; pensiones exprimidas a los abuelos, a costa de su bienestar, que han devenido en el 26,8% de los hogares españoles en la principal forma de sustento económico. Las personas adultas, de las que el 40% superan los 45 años de edad, en situación de paro de larga duración que no perciben ningún tipo de prestación o es escasa para satisfacer las necesidades elementales cotidianas. Los jóvenes, de los que sólo una ínfima parte, el 20% de los menores de 30 años se ha emancipado, es decir vive fuera de su hogar de origen, el resto ni siquiera puede plantarse pagar el arredramiento correspondiente a un minúsculo habitáculo sin ventilación ni iluminación natural, en un piso de renta antigua y compartido, en la periferia de cualquier localidad española, debido a que la tasa de desocupación laboral entre los jóvenes, a fecha de hoy, sobrepasa el 55%. Desempleo juvenil que ha incrementado, desde el año 2008, la emigración del sector de la población, comprendido entre los 18 y los 34 años, en un 41,4%. Las mujeres que tuvieron que soportar como a partir de 2010 se feminizaba, aún más si cabe, el rostro de la pobreza española, al ver como los peores efectos de la gran estafa financiera, que empezaron a dar la cara en 2008, se trasladaban desde espaldas masculinas, hipotéticamente más fuertes, a las femeninas, teóricamente más débiles. Fraude financiero a gran escala, cuyas consecuencias, los hachazos, llamados eufemísticamente recortes, en inversión presupuestaria autonómica, que afectan a sectores públicos, proporcionalmente muy feminizados, como la educación, la sanidad y los servicios sociales, han agudizado la penalización sobre las condiciones de vida de las mujeres, convertidas en víctimas de despidos masivos y selectivos, perjudicando especialmente a las que viven solas y se enfrentan además a cargas familiares. Y por último, los niños y adolescentes victimas de absentismo o fracaso escolar, que interrumpen de forma temporal o definitiva los estudios a lo largo de los ciclos educativos obligatorios o asisten a clase con preocupantes síntomas de desatención familiar, de los cuales la malnutrición infantil es el más evidente y alarmante. 

Todos estos segmentos poblacionales, anteriormente mencionados, que atraviesan en nuestros días una fase de precariedad económica relativa, desierta de esperanza, están predestinados, empujados por la desidia institucional, a cruzar el umbral de la exclusión social, que constituye la puerta de entrada al Cuarto Mundo. Tierra de la frustración, abrasada bajo el sol de la desesperación, donde mana la severa pobreza, brota la profunda miseria y se estanca y acumula la insana inmundicia.

Imágenes escalofriantes y dantescas grabas en directo en el primer mundo en terrenos cercanos donde se asientan, en régimen de ocupación o cesión, las comunidades discriminadas por motivos económicos y caracterizadas por proceder de etnias o culturas minoritarias en nuestro país. Panorama desolador y deprimente visto, por la televisión, como un documental sobre zonas desheredadas por el poder financiero, abandonadas a su suerte por el poder político y condenadas al subdesarrollo por el poder tecnológico, ajenas y lejanas a la comodidad de nuestro salón, desde donde la indiferencia cómplice de la mayoría de la clase media las observa firmemente posicionada sobre una falsa creencia, excesivamente extendida, que forma parte del ancestral ideario colectivo:

La seguridad, de que la pertenencia a la raza blanca y el acceso al nivel de civilización predominante, en el que se goza de una prosperidad material y también progreso científico y técnico, y en el que se disfrutan de unos usos y costumbres sobrevalorados como más racionales y elevados, nos acoraza contra cualquier tipo de virus económico que pudiera infectarnos de precariedad social.

Vacuna que pierde su capacidad de blindaje cuando nos asedia, ataca e invade un enemigo de mil y un rostro conocido y maldecido como “los Odiosos Mercados”. Capitalistas invisibles que no dan la cara y que están saqueando y desmoronando la fortaleza económica de la clase media, dejándola débil e indefensa e igualándola con el estamento inferior. Capa social que hasta ese instante solo despertaba, en la confortable vida del estamento intermedio de la pirámide social, dos actitudes bien diferenciados y opuestos que, aparte de la fría e insensible neutralidad, antes comentada, colaboran con el capitalismo para crear un submundo conformado por cinturones concéntricos de miseria que rodean a los grandes núcleos urbanos y que oprimen el presente y asfixian el futuro de los desafortunados, que les ha tocado morar en su interior, como castigo por nacer y ser los paupérrimos del Primer Mundo.

De los dos comportamientos antes aludidos como coautores del chabolismo occidental que junto al neoliberalismo han contribuido a generar y mantener este fenómeno social de terribles consecuencias para los ciudadanos que lo padecen, el primero hacia el que me gustaría expresar mi repulsa y preocupación es, sin lugar a dudas, la abominable y detestable fobia social discriminatoria que manifiesta una mezcla de sentimientos irracionales tan primario como el odio el miedo o el asco y tan destructivos para quien los cultiva en su interior como para la victima externa que los soportan a diario.

La segunda conducta rechazable es obviamente el paternalismo compasivo, que suscita en las almas generosas y piadosas la indigencia del prójimo, convertido en una práctica habitual, que coopera tradicionalmente con el mercantilismo para conservar las bolsas de pobreza, en las que vuelca su caridad, con la pretensión de tranquilizar la conciencia del primer mundo con el reparto entre los pobres de las migajas que a los ricos les sobran. Filantropismo solidario, mal entendido y mal empleado, llevado a cabo por mentes benefactoras, bien intencionadas, que peca de asistencialista y proteccionista y que visita en misión humanitaria periódicamente guetos, cuya trágica realidad perviviendo en el tiempo y compartiendo espacio con el Primer Mundo debería avergonzar a nuestros representantes políticos, elegidos democráticamente cada cuarto años, supuestamente de diferente tinte ideológico, para poner fin de una vez por todas a una dramática situación, ante las que ni siquiera se sonrojan. 

Zonas urbanas marginales y rurales deprimidas en eterno combate contra las fuerzas del mal, encarnadas en el desempleo crónico que, a falta de perspectivas reales, ha transformado la precariedad laboral en un mal endémico en toda Europa; la externalización de la gestión de los servicios públicos, privatización encubierta, que dificulta o imposibilita el acceso a la sanidad, la educción y la cultura gratuitas, universales y de calidad a los ciudadanos, tanto nacionales como extranjeros, inmersos en un proceso de pauperización progresivo e irreversible; la ausencia de unas políticas decididas y eficaces, que garanticen el derecho de toda la población, especialmente de la que se halla privada de recursos económicos propios, a la posesión de un hogar, en régimen de alquiler o hipoteca, que reúna las condiciones mínimas y dignas de habitabilidad; la aparición de deficiencias alimenticias, que desembocan en la subnutrición, particularmente preocupante en edad infantil y anciana por ser, estas dos etapas de la evolución física intelectual y psicológica del ser humano, los dos periodos existenciales en que la mujer y el hombre son más vulnerables, es decir, más susceptibles de contraer y desarrollar enfermedades crónicas o temporales de secuelas irreversibles provocadas por las carencias nutricionales; la negación o la restricción del derecho a recibir un volumen de agua potable que cubra las necesidades básicas diarias de consumo, limpieza e higiene individuales y colectivas que eviten la proliferación y transmisión o contagio de patologías ocasionadas o agudizadas por la escasez o falta de salubridad. Y por si todos estos factores no fueran suficientemente terroríficos actuando por separado, y sobre todo trabajando cohesionados y en equipo, se han unido al más poderoso y corrupto la administración que utiliza los fondos obtenidos, extorsionando a los contribuyentes, vía impuestos, a la desprotección social de la víctima antes expoliada. Planificada y maquiavélica estrategia lograda mediante el progresivo e inevitable desmantelamiento de los Servicios Sociales y del sistema de prestaciones de la Seguridad Social, dejando a la intemperie, abandonado a su suerte, al indefenso y desamparado sujeto al que primero se le ha despojado de todo menos de su dignidad por ser inherente a la mujer y al hombre, y por tanto inseparable de la condición humana. 

Todos estas armas de destrucción masiva, antes enumeradas y detalladas, se han coaligado ahora con la intención de perseguir un nuevo objetivo el exterminio de la clase media. Categoría social, a la que no le queda más remedio que aislada e indefensa unirse a ese Cuarto Mundo, del que ya damnificada por la estafa financiera forma parte conceptual y estadísticamente y con el que antes solo contactaba esporádicamente fruto de la lástima, del remordimiento de conciencia o con la intención sincera de empoderar.

Loable y juiciosa pretensión que facilita la integración mutua entre hermanos desheredados una vez que derribamos el muro psicológico de nuestros prejuicios construido a base de acumular y superponer ideas preconcebidas. Muralla mental que, tras ser derruida, nos permite descubrir una vez que se establece una corriente de empatía continua y reciproca y somos desgarrados en nuestro interior por el mismo dolor con igual intensidad y provocado por idéntica causa, que compartimos una misma, cruda y liberadora verdad: Todos somos el Cuarto Mundo, tanto los que nacieron condenados desde el vientre materno a vivir cercados, acosados y devorados por la miseria más extrema como los que hemos sido declarados a lo largo de nuestra vida culpables de pobreza severa y somos desterrados del estado del bienestar consumista a la exclusión social. 

Y no tenemos porque ser rivales, no tenemos que competir por los excedentes del capitalismo. Tenemos hambre, si, pero sobre todo de justicia social y también estamos indignados; pero no somos perros rabiosos que se tengan que disputar los despojos que caen del banquete que le costeamos rutinariamente a banqueros, políticos y empresarios. Debemos unirnos para combatir a un enemigo común porque todos tenemos el mimo sueño cruzar la brecha social mutada en un abismo profundo e insondable que nos distancia del Primer Mundo en una nube en forma de patera, no para hurtar su ostentosa opulencia, sino para reclamar, lo que en justicia nos pertenece, la vida digna que nos está robando a diario el neoliberalismo económico y sobre la que fundamentan su ilegítima riqueza. 

Demanda que se convertirá en nuestra arma más potente, con la que la ciudadanía, declarada en rebeldía, presentará batalla intermitente pero incesantemente hasta que se nos devuelvan los derechos sociales arrebatados y el estado del bienestar robado. Cruzada por la supervivencia de las libertades democráticas que el sistema neofascista imperante no podrá aplastar ni siquiera acallar por mucho que represalien a sus defensores. Incansables y resistentes luchadores que no se rinden y que no están dispuestos a permitir que se les condene de por vida, ni siquiera temporalmente, a ser recluidos en un gueto Autenticas cárceles sin muros físicos pero con barreras sociales, que los rodean y frenan la evasión masiva de los que intentan fugarse. Huida que se repetirá, por muchas veces que los vuelvan a encerrar entre los barrotes de la desesperación, hasta que logren el objetivo final: conseguir la libertad imprescindible para poder alcanzar sus sueños. Porque no existe persecución política, policial, legal o judicial que pueda destruir una idea mientras haya una sola persona en el mundo que crea firmemente en ella.



INTRODUCCIÓN


Pensamiento y esperanza que se convierte en una luz que guía a las oleadas migratorias que, escapadas desde el infernal Cuarto Mundo subsahariano, arriban hasta nuestras costas. Playas que, una vez superados el primer obstáculo, el dispositivo de control y vigilancia marítimo-terrestre, mutan en la puerta de entrada al paraíso occidental. Edén prohibido para los extranjeros indocumentados, por el que se mueven, libre y hábilmente a través de la vía de la clandestinidad, los más afortunados y previsores, en busca de familiares amigos o conocidos con los que se ha contactado previamente, que suelen constituir, la matriz originaria a partir de la cual se va entretejiendo la red de acogida y apoyo creada en el país receptor.

Tejido social limitado e incapaz de cubrir dignamente de modo indefinido la necesidades básicas del recién llegado, que al encontrarse en situación irregular y no reunir los requisitos preceptivos y abusivos para poder normalizar su estancia en el país de destino se ve abocado a la exclusión del derecho a trabajar y residir legalmente en el país elegido para establecerse de forma transitoria o definitiva. Marginación que le conduce directamente de nuevo a un Cuarto Mundo, al que parece estar fatalmente predestinado, sin escapatoria posible. Pero esta vez sin salir del territorio nacional elegido para labrarse un futuro y en él que pretendía cosechar, en un mañana no muy lejano, el porvenir que su tierra de procedencia le niega.

Pero desde el primer momento la aproximación del expatriado, en situación irregular, buscando refugio en las áreas urbanas del extrarradio, donde se asienta y prolifera la marginalidad resulta infructuosa y decepcionante, debido a que en la mayoría de las ocasiones se produce, como primera reacción, un rechazo o como mínimo un recelo injustificado hacia el inmigrante, recientemente aparecido, con intención de instalarse, al que se observa con una amalgama de sentimientos entremezclados, entre los que figuran la desconfianza, el miedo y el racismo, que generan una manifiesta hostilidad hacia el potencial vecino.

Extranjero, visto como un forastero intruso y rival, con el que tenemos la obligación de competir por alcanzar el récor soñado, es decir, un trabajo digno y estable. Meta prácticamente inaccesible por estar reservada, en la actualidad exclusivamente, a una élite de privilegiados del mundo de la política y las finanzas. Razón, por la que en la disputa por lograr una colocación remunerada no nos queda más remedio que conformarnos con la consecución de la medalla de oro, las cadenas opresivas de la explotación o el premio de consolación, los grilletes represivos de la precariedad laboral.

Lucha por la supervivencia entre ciudadanos locales y foráneos, en la que la combinación de sentimientos antes nombrados, agitados previamente por la mano diestra del fascismo, muta en un coctel peligroso y explosivo que estalla alterando la inestable coexistencia entre personas nativas y extranjeras. Enfrentamientos interétnicos, interculturales e interconfesionales, a nivel físico y verbal, que se inician, la mayoría de las veces, como una simple e irrelevante discusión personal; pero que, extendida y agravada por agresivos jóvenes de ultraderecha que caldean el ambiente con sus proclamas y mensajes incendiarios, xenófobos y racistas, acaba degenerada en violentos disturbios callejeros.

Cachorros, hijos políticos, criados y amantados por la mala madre, la ideología fascista, que más daño le ha causado a la pseudodemocracia española a lo largo de su breve historia; y que costeados y dirigidos por el capitalismo; y alentados por la impunidad policial, legal y judicial de la que gozan, cumplen una única misión, que ignorantes y ofuscados por el fanatismo ideológico, desconocen la mayoría de estos integristas nacionalcatólicos, que no es otra que favorecer los intereses del neoconservadurismo político. 

Corriente de pensamiento ideológico que en su vertiente financiera, se ha endiosado hasta el punto de no hacer acepción de personas, ideas o tradiciones que no le resulten rentables, es decir, que exclusivamente desea preservar el acervo cultural y los usos, costumbres y hábitos, que generen ganancias y mantener a los individuos de la especie humana que pueda exprimir hasta extraer el máximo jugo económico.

No debemos olvidar que el sistema capitalista, esa maquinaria global de consumir recursos, nos ha fijado a cada uno el instante, en que nos tiene que llegar la temida hora de la gran extenuación. Momento, en el que el hombre y la mujer sin más valor que un recurso productivo o una materia prima, empobrecidos al máximo, después de haber sido exprimidos hasta la última gota de nuestro capacidad física o mental de crear riqueza en beneficio de la minoría que se lucra a nuestra costa, somos desechados como mano de obra, incluso barata, y expulsados del estado del bienestar.

Terrible e indeseable trance, del que no se libran ni siquiera aquellos votantes ingenuos o afiliados ilusos que con la complicidad de su decisión electoral han encumbrado hasta la cima del poder al régimen neoliberal. Sistema fascista, del que ellos también se convertirán en victimas cuando sean tachados de vagos, maleantes e inútiles por una ciudadanía ultraconservadora y reaccionaria que no les perdona que hayan caído en la condición de improductivos. Pecado inaceptable, por el que serán valorados y tratados como objetos molestos inservibles e irrecuperables o en el mejor de los casos catalogados como sujetos potencialmente peligrosos. 

Clasificaciones ambas con igual resultado, puesto que las dos tienen, con el objetivo de prevenir la delincuencia o como mínimo de alejar la marginalidad, idénticas consecuencias para la persona afectada, ser primero repudiada y apartada socialmente y finalmente condenada al abismo infernal del Cuarto Mundo occidental, en el que los orcos fascistas quieren transformar las vidas de todos los ciudadanos, a los que el neoconservadurismo, independientemente de su origen geográfico, cultural o racial, considera una pesada carga para las arcas del Estado. Lastre que, en realidad, dificulta el crecimiento de las inmensas fortunas que políticos, banqueros y empresarios no dejan de amasar saqueando el cofre donde se guarda el Tesoro Público.

Erario, al que todos contribuimos, excepto evasores y defraudadores, dos de las especies de tiburones de guante blanco, que con su cruel y descomunal voracidad han provocado la actual recesión económica, hasta tal extremo que, si estas dos especies de criminales financieros declararan la totalidad de su patrimonio y tributaran la parte correspondiente en nuestra nación, España disfrutaría de superávit. Infames y avaros especuladores, cuyo delito fiscal nos cuesta, según estimaciones del colectivo de técnicos del Ministerio de Hacienda (GESTHA), a cada contribuyente residente en nuestro país, tanto nacional como inmigrante, un incremento de 2.000 € anuales de media a la hora de de cumplir con nuestras obligaciones con el Fisco. Papa Estado, que se caracteriza por un excesivo, mezquino e implacable afán recaudatorio, que ha convertido a España, hoy en día, en la nación de Europa, y segunda del mundo detrás de Turquía, en la que más ha aumentado la pesada carga impositiva desde el año 1965. Esfuerzo tributario, que ha incrementado la presión fiscal hasta el 115% con respecto a ese año, habiendo ya subido previamente en 2007 un 153%, y que afectando principalmente a las rentas ganadas con el sudor de la frente obrera, tanto nativa como extranjera, patentiza una campaña premeditada y persecutoria hacia el estamento intermedio de la pirámide social. Rodillo recaudatorio con clavos que exprime a la vez que aplasta a una clase media que sumisa soporta, desde 2011, a uno de los tipos máximos de IRPF, el 52%, sin contar los gravámenes adicionales preceptivos en algunas comunidades, más elevados de la UE. Capa social intermedia sometida por parte, de la que acumula el poder financiero y político a un rodillo tributario que deja a la ciudadanía, dominada por una situación feudataria, propia del Medievo, sin recursos económicos, en beneficio de las rentas del capital que, privilegiadas fiscalmente, gozan de una carga impositiva que en el caso de las ganancias de las empresas oscilan del 1% de las SICAV al 10% del resto de corporaciones, debiendo realmente disfrutar las grandes de una retención del 30% y las pequeñas y medinas del 25%.

Elusión de las obligaciones fiscales, efectuada con el beneplácito y la connivencia de la Administración Pública y amparada en la infinidad de figuras legales que garantizan sustanciosas exenciones y desgravaciones fiscales, que empuja al Estado a obtener liquidez de la única fruta que aún puede prensar para extraer algún jugo, el salario del proletariado. Clase trabajadora abocada a través del desempleo, la precariedad laboral y la desprotección institucionalizada a la exclusión social, que constituye el Pórtico de entrada al avernal Cuarto Mundo. Dantesco asentamiento, a merced de las potenciales catástrofes naturales, de las prioridades electoralistas y partidistas de los gobernantes, y de los caprichosos e injustificados intereses policiales, donde se concentra y prolifera la pobreza más extrema. Emplazamiento inseguro, en que las víctimas del cataclismo financiero cíclico iniciado en el 2008 y provocado por la codicia del capitalismo salvaje, desplazados del bienestar del primer mundo, se encuentran, buscando refugio con los condenados, sin posibilidad de remisión, apelación o indulto, al destierro generacional y hereditario. 

Marginación social por razones económicas, étnicas y culturales, que tanto en zonas rurales como urbanas del Primer Mundo se ha transformado en una situación endémica de segregación, en la que, en contra de su voluntad se ven inmersos también los expatriados que vienen huyendo, desde los territorios de partida o origen, del hostigamiento, criminalización, encarcelación, asesinato selectivo y de las ejecuciones masivas por motivos políticos, religiosos y raciales, además de los conflictos bélicos, de la persistente y mortal hambruna y de la eterna miseria imperante en el Cuarto mundo africano, americano o europeo.

Fatídico infierno incrustado en el paraíso occidental, en el que caen empujados por el racismo, la xenofobia y la intolerancia tanto los inmigrantes en estado de ilegalidad como los extranjeros que finalmente logran penetrar en el edén de la normalidad después de superar un cúmulo de obstáculos topados en la vía estrecha y dificultosa que conduce a la ansiada legalidad. Senda repleta de contratiempos derivados de la ocultación y el anonimato, impuestos por la clandestinidad, que exclusivamente permite conseguir ocupaciones laborales, en régimen de esclavitud, rara vez y escasamente asalariadas o a cambio de techo y/o comida; acceder esporádicamente a condiciones habitacionales dignas, puesto que solo los más afortunados pueden disfrutar de un cuartucho alquilado en un piso compartido, la mayoría tienen que resignarse con convertirse en usuarios de las camas calientes o los pisos pateras o en el peor de los casos con habitar en un poblado chabolista; cubrir el aporte nutricional mínimo diario, imprescindible para no poner mortalmente en riesgo su salud física, a través de la caridad de la iglesia, el asistencialismo de las ONGs o el paternalismo de la administración; satisfacer las necesidades educativas, sanitarias y de asesoramiento legal gracias a la labor altruista y desinteresada del voluntariado profesional específico y cualificado para cada área. 

Afortunadamente, después de derrotar un sinfín de dragones, finalmente el dichoso y valeroso caballero expatriado culmina el proceso de regularización que le posibilita transcender de la valoración de simple individuo, al que nuestro gobierno neofascista le niega el ejercicio de las libertades recogidas en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, a la consideración de persona, o lo que es lo mismo, de sujeto de derechos y deberes reconocidos en la legislación vigente.

Pero la felicidad dura poco o nada en el hogar del pobre y en cuanto el paro llama a la puerta del elegido, tanto si es nativo como extranjero, el Estado embarga nuestros derechos y confisca nuestras libertades, igualando con el trato dispensado a personas inmigrantes con nacionales, puesto que se convierte en el brazo gubernativo que ejecuta, sin discutir, las ordenes del capitalismo más despiadado e inhumano. Fiel vasallo que, siguiendo las premisas del neoconservadurismo deporta y confina dentro de la exclusión legal, social y económica a los sectores demográficos catalogados como improductivos, a los que menosprecia y maltrata como si fueran una rémora para el avance de la encallada nave de la economía global. Fascismo camuflado de pseudodemocracia que actúa de idéntico modo con la mano de obra que no es susceptible de ser explotada, motivo por el que es despreciada por el sistema neoliberal por considerarla como una amenaza. Clase trabajadora que es etiquetada y desechada, como mercancía peligrosa e inestable, por no estar dispuesta a resignarse y doblegase ante un empleo precario caracterizado por la movilidad, la flexibilidad y la temporalidad laboral, además de por la competitividad salarial y el abaratamiento de la contratación y el despido. Razonable descontento popular y lógica disconformidad ciudadana que son castigados y marginados socialmente con la reclusión dentro de las fronteras del cuarto mundo occidental que penaliza al preso privándolo de gozar libremente de las libertades fundamentales también, llamadas públicas, tales como la obtención de un trabajo justa y equitativamente remunerado, la posesión de una vivienda digna y adecuada, el acceso a una justicia, sanidad y educación gratuitas universales y de calidad, el disfrute de una alimentación diaria equilibrada, la garantía de un suministro de electricidad y agua potable ininterrumpido, salvo por cuestiones técnicas, la existencia en el entorno vital, tanto, personal, familiar como colectivo, de unos niveles mínimos de limpieza, higiene y salubridad indispensables para gozar de unas condiciones de vida saludables, y por último, y no por ello menos importante, la participación en las activadas comunitarias de tipo social, político, cultural y también en las destinadas al ocio y tiempo libre en el municipio, región o estado, en el que se resida.

Apropiación estatal y retención indebida, ambas atentatorias contra la legalidad constitucional, que deberían suscitar un levantamiento popular, pacífico y generalizado contra los auténticos responsables de la acelerada e imparable precarización social que estamos padeciendo en la actualidad. Movimiento que alce de su asentada e histórica postración a una ciudadanía que, en estado de rebeldía contra el enemigo común, abarque, sin distinciones, a todos los colectivos residentes en nuestra nación independientemente de su situación legal, de su grado de empobrecimiento, y de su procedencia geográfica, étnica, cultural y religiosa. Hombres y mujeres idénticos en dignidad que, obviando nuestras diferencias y abandonado el afán competitivo entre iguales, seamos capaces de unir nuestras fuerzas en un empeño común: Recuperar los derechos y libertades usurpados por el despótico neoconservadurismo dominante. Legítimo objetivo que nos empuja a dirigirnos al santuario de la democracia, cuyos muros protegen a los auténticos culpables de la situación de indefensión en la que nos hallamos frente a la dictadura del capitalismo, y tras los que mantienen cautivas a nuestras libertades, a las que violan diariamente, y raptados a nuestros derechos, a los que maltratan cotidianamente. Circunstancia, que revistiendo carácter de urgencia, nos obliga a acercarnos a la sede parlamentaria para reclamar, de forma no violenta, a los dos coautores del secuestro, al poder ejecutivo y a su cómplice, el legislativo, su inmediata liberación, de tal forma que una vez libres sean realmente accesibles para toda la población. 

Asedio incruento que aprovecharemos para exigir a nuestros representantes políticos que dejen de despojarnos de nuestros derechos y de arrebatarnos nuestras libertades; puesto que fueron elegidos por la soberanía popular para legislar y gobernar en beneficio del pueblo. Razón de peso por la que nuestros dirigentes comunitarios deberían estimar, como asunto prioritario, acordar, en el marco de la Unión Europea, unas directrices conjuntas, de preceptivo cumplimiento, que faciliten verdaderamente, dejando de lado la indecente y moderna hipocresía democrática, la libre circulación y residencia, además del derecho al trabajo, de los ciudadanos extracomunitarios. 

Normativa comunitaria, que debería completarse con la aprobación en cada uno los Estados de la Unión de una legislación que demuestre, de forma clara y evidente, la apuesta, decidida y sin trabas burocráticas, por unas políticas de inmigración caracterizadas por favorecer la regularización y la integración de la persona extranjera en el país de destino; por contemplar el fenómeno migratorio como una fuente de enriquecimiento económico, cultural y social para la nación de acogida; y por valorar el desplazamiento demográfico temporal o permanente como una oportunidad para el inmigrado para su desarrollo personal en el ámbito social y cultural y a nivel, intelectual, psicológico, educativo y profesional.

Pero, sin el menor atisbo de duda, para lograr la plena inclusión, en igualdad de condiciones, del expatriado en la sociedad de acogida resulta imprescindible, en primer lugar, dejar de ver al diferente, en general, y al inmigrante, en particular, como una amenaza. Sujeto supuestamente peligroso, al que se criminaliza, sin justificación racional alguna, como medida preventiva.

Y, en segundo lugar es de vital importancia que la Unión Europea, como garante y firme defensora de los valores democráticos a nivel internacional, dé una llamada de atención, denuncie públicamente y sancione, por ese orden, a los Estados miembros que, como en el caso de Austria, no respeten la Declaración de los Derechos Humanos.



TESTIMONIO: 
AUSTRIA DEPORTA A LA MUERTE


Desde hace dos decadas están teniendo lugar ocupaciones de iglesias por refugiados de diferentes países europeos con el objetivo de presionar a las autoridades para que se les reconozcan sus derechos básicos.

Es el caso de más de medio centenar de refugiados provenientes de diferentes países como Pakistán, Afganistán, Bangladesh, Marruecos que se han manifestado de manera noviolenta en Viena para luchar por sus derechos como seres humanos: derecho al trabajo, a ser legales, a vivir fuera de la guerra y el terror, del hambre y de la miseria. Sin embargo, el gobierno austriaco y las leyes europeas que éste sigue no les han considerado como tal. 

Los refugiados, con el apoyo de la comunidad cristiana y del cardenal Christoph Schönborn, han estado protestando desde septiembre de 2012 de maneras diversas, con 2 meses de ayuno voluntario, huelgas de hambre y manifestaciones. En una rueda de presnsa convocada por los solicitantes de asilo en la huelga de hambre que realizaron en diciembre Khan Atalah expresaba: “No queremos caridad, lo que queremos es trabajar y pagar nuestros impuestos.”

Pero todo esto no es suficiente, no es valido puesto que el gobierno austriaco decidió deportar el 29 de Julio a 10 de los refugiados. La deportación significa la muerte para muchos de los ellos, quienes se han posicionado contra el régimen taliban. A la vuelta les espera la cárcel, las torturas. Y, muy posiblemente, la muerte. ¿Somos conscientes de ello?

El cardenal austriaco, que se encuentra a 10000 km de su país, en las Jornadas Mundiales de Juventud en Brasil con el Papa, conoce bien la situación de los refugiados y hoy por la mañana ha expedido el comunicado claro de que se paren estas deportaciones. Y pidiendo que “no se contradigan las reglas de la ley y de la humanidad (…)

Las útimas noticias que tenemos desde Viena nos iinforman de que se están llevando a cabo las deportaciones de 8 de los refugiados de origen pakistaní, sus compañeros han comprado pasajes en los vuelos en los que serán deportados para tratar de pararlos de manera noviolenta. Nos piden que informemos de lo que está sucediendo.